La Plataforma en Defensa de Madrid Central ha organizado una mesa redonda enmarcada en la Cumbre Social del Clima para aportar diferentes datos y visiones que respaldan la medida de Carmena como imprescindible si lo que se desea es la reducción de la contaminación en la capital. Diversos especialistas y portavoces de movimientos sociales han defendido la iniciativa propulsada por la anterior alcaldía de la ciudad que ahora se verá trastocada por la aprobación de un nuevo plan, denominado Madrid 360º, desarrollado por el actual Gobierno liderado por José Luis Martínez Almeida.

La carpa ubicada en el aparcamiento entre la Facultad de Filología y la Escuela de Ingeniería de Caminos en Ciudad Universitaria ha albergado distintos enfoques que han defendido a Madrid Central como una de las mejores medidas que se han tomado en la ciudad orientada a mejorar los índices de contaminación.

Aje Arruti, integrante de la plataforma convocante, ha moderado las intervenciones que se han iniciado con Juan Bárcena, doctor en biología que desarrolla su labor en Ecologistas en Acción. Partiendo de la base de que “actualmente se considera que para la salud la contaminación atmosférica es el riesgo ambiental más importante a nivel mundial”, según ha dicho, el especialista ha remarcado que “el tráfico es la principal fuente de ese tipo de contaminación en las ciudades”.

Circunscribiendo los datos a la capital madrileña, mediante una tabla ha mostrado cómo las emisiones de monóxido o dióxido de carbono del tráfico en 2016 representó un 46,9% de las emisiones totales, frente al 25,5% de lo registrado en Barajas o el 18,1% que emitieron las calefacciones. Asimismo, también ha apuntado que la meteorología influye enormemente en los niveles pero en ningún caso los efectos atmosféricos serían los causantes de la propia contaminación.

Madrid no cumple con los límites

“Se suele mezclar el problema del cambio climático, que es global, con el conflicto del tráfico en las ciudades, que es algo local; relativizando así un problema al que quitan la importancia que realmente tienen”, ha expresado el activista de Ecologistas en Acción. Denunciando que Madrid no cumple con los valores límites legales de la Unión Europea (UE) establecidos en 1999 y que son exigibles a partir de 2010, Bárcena ha recalcado que la capital rebasa sistemáticamente esas limitaciones.

Entrando de lleno en Madrid Central y con un ejercicio de contexto, el ecologista ha apuntado que “Ana Botella, cuando era concejal de medio ambiente en el Ayuntamiento, ya dibujó una zona de bajas emisiones que propuso a la UE y que fue desestimada por su escasa ambición”. Tras explicar brevemente el funcionamiento de las estaciones de recogida de datos medioambientales, Bárcena ha dicho que “Madrid Central funciona y no se produce un efecto frontera, sino un efecto de contagio”.

Una de esas estaciones, ubicada en la céntrica Plaza del Carmen, es la referencia para cuantificar el efecto de Madrid Central: “El efecto Almeida ha hecho que los índices de contaminación que recoge esta estación hayan subido un 48% en el tercer trimestre del año”, se ha referido el activista. De esta forma, Bárcena ha terminado su exposición diciendo que “es paradójico el hecho de que los políticos, las figuras de las que depende la calidad del aire, estén luchando contra la sociedad civil y los jueces que han defendido Madrid Central”.

La segunda en tomar la palabra ha sido Rocío Alonso, doctora en ecología y especialista en toxicología, que ha hablado del efecto de la contaminación atmosférica en las zonas naturales. Ha alertado de que debido a la concentración de ozono tanto la calidad como la cantidad de los productos de los cultivos se ha reducido considerablemente. Además, “estos hechos hacen que las plantas tengan menor poder de germinación, lo que repercutirá en las comunidades donde prevalecerán únicamente los genotipos más fuertes”.

“Derecho a la ciudad, derecho a la movilidad”

“La contaminación atmosférica y el cambio climático son dos caras de una misma moneda, así que todas las soluciones orientadas a paliarlos tienen que estar interrelacionadas”, ha afirmado Alonso antes de terminar su intervención. Por su parte, Rubén Casado ha participado en el coloquio debido a su trabajo desempeñado en el Observatorio de Movilidad Urbana Sostenible de Madrid (OMUSM). Con una ponencia denominada “Derecho a la ciudad, derecho a la movilidad”, ha mostrado cómo “Madrid es una ciudad muy compacta en la que es fácil limitar el uso del coche y comunicar las diferentes zonas mediante transporte público”.

Entre las soluciones que aportan desde OMUSM para reducir la contaminación atmosférica de la capital están el apostar por la equidad social, la interacción entre individuos, crear tejido urbano, mejorar los servicios al ciudadano y potenciar el sentimiento de pertenencia a la ciudad, tal y como ha dicho el propio Casado. “El luchar por una movilidad sostenible tiene un enfoque social que resume una ciudad para todos frente a una ciudad para unos pocos”, ha resumido el activista.

Los coches colapsan la ciudad

Los datos están encima de la mesa y no dejan lugar a dudas. Según una diapositiva proyectada por el integrante de OMUSM, más de un millón de vehículos circulan a diario por Madrid, según cifras del Ayuntamiento. Asimismo, “estos vehículos llegan a colapsar más de cien kilómetros de carretera en los días de mayor caos circulatorio”, algo que entronca directamente con que “se producen retenciones de hasta cinco horas en alguno de los cerca de 20 puntos de habitual colapso en la capital”, continuando con los mensajes proyectados.

Ante este aspecto, Casado ha incidido en que “para eliminar el coche hay que apostar por un transporte público que ya está muy bien asentado en la capital, ya que el 98% de los ciudadanos tiene una parada de bus a menos de 200 metros de su casa”, según datos de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid. Recapitulando y retrotrayéndose al tema en cuestión, el activista ha dicho que “Madrid 360º, ideado por Almeida, carece de la ambición y el rigor técnico del Plan A, impulsado por Carmena”, así que desde OMUSM se oponen a su entrada en vigor.

El vecindario quiere a Madrid Central

El último en hablar ha sido Jordi Gordon, portavoz de SOS Malasaña y la asociación Vecinos de Centro. En una intervención breve, ha comentado que “Madrid Central ha supuesto una inflexión a nivel de movilización social que nunca había ocurrido antes para defender una medida de este tipo”, refiriéndose a la manifestación del pasado junio. Desde su visión privilegiada de vecino de la zona, el activista ha añadido que “también se redujo el ruido en un lugar que todo está al servicio de los coches”.

De la misma forma, ha reseñado que los grupos municipales que actualmente integran el Ayuntamiento de Madrid “han estado en la retaguardia porque no han salido a defender contundentemente a Madrid Central“. Insistiendo que el problema es más global que lo presupuesto, Gordon ha señalado que “la distribución de mercancías ha empezado a ser una amenaza”, y ha ejemplificado esa observación en el hecho de que en noviembre se habían matriculado 11.000 furgonetas en la capital, según sus palabras.

A ello se suma “el problema de los VTC, que se estiman en unos 8.000, y que no paran de dar vueltas por el centro de Madrid hasta que les salta un aviso en el móvil”, en sus propios términos. Por último, y en un alegato esperanzador, Gordon ha sostenido que “Madrid Central ha supuesto un cambio de paradigma que hay que defender con uñas y dientes porque este Gobierno está decidido a acabar con ello”.

Fuente: publico.es