La medicina monetaria, por mucho que pretenda efectos primarios positivos, no está exenta de generar efectos secundarios negativos. Y uno de los que más puede perjudicar al bolsillo de los hogares no ha tardado mucho en manifestarse tras las históricas medidas monetarias lanzadas el pasado jueves por el Banco Central Europeo (BCE).

Consiste en el encarecimiento del precio del petróleo en euros. Como uno de los propósitos de la entidad presidida por Mario Draghi consiste en depreciar el euro y el crudo cotiza en dólares, cuanto más baje la divisa europea, más caro saldrá comprar el oro negro y sus derivados -salvo que la materia prima caiga en una proporción mayor que el tipo de cambio de la moneda europea-.

Este engranaje ya ha empezado a activarse. Por un lado, porque el euro está aceptando la invitación cursada por Draghi para perder valor. Aunque lo está haciendo a un ritmo pausado, lo cierto es que está cayendo contra el billete verde. Desde el pasado jueves se ha depreciado desde los 1,365 hasta los 1,353 dólares a los que se cambia este miércoles.

A este movimiento se suma un segundo, el correspondiente el precio del petróleo. El barril Brent, de referencia en Europa, cotiza a 110 dólares. Aunque este precio es inferior a los 110,8 dólares a los que despidió 2013 y a los 111,2 dólares a los que llegó a escalar a comienzos de marzo, es suficiente, en combinación con la caída del euro, para que el Brent en euros cotice en máximos del año. En concreto, alcanza los 81,3 euros, cuando finalizó 2013 al filo de los 80 euros.

En caso de persistir, esta tendencia perjudicará a aquellos europaíses más dependientes de la importación de petróleo, entre los figura España. El encarecimiento del precio del combustible figura entre los impactos más directos que las medidas del BCE pueden provocar en el bolsillo de los ciudadanos. En este caso, de forma negativa. De hecho, el descenso del euro en las últimas semanas, desde los casi 1,40 dólares a los que llegó a comienzos de mayo, ya había empezado a notarse, puesto que era uno de los factores que influía en que la gasolina haya alcanzado a comienzos de junio su precio más alto desde septiembre.

Fuente: elconfidencial.com

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