GLP son las siglas de Gas Licuado del Petróleo. Un combustible que pueden usar algunos vehículos, ya sea de fábrica o porque hayan sido adaptados después. Es más económico y ecológico que la gasolina, por lo que muchas personas se decantan por él. Y más ahora que cuenta con las ventajas propias de un híbrido.

En este artículo te vamos a contar las características del GLP o Autogás, cómo afecta al uso que se le da al coche, cuáles son sus virtudes e inconvenientes y qué debes tener en cuenta para saber si merece la pena.

De qué está compuesto el GLP

El GLP es en realidad una mezcla de dos gases: el butano y el propano. Es decir, dos combustibles que se han usa frecuentemente en calefacciones y cocinas. Ambos gases se convierten en líquido bajando su temperatura por debajo de los -40º C. Después se mantiene en este estado conservándolo a alta presión dentro de una bombona.

Qué coches pueden usar GLP

Para poder iniciar la combustión del GLP es necesaria una chispa, así que solo los motores de gasolina pueden equipar los sistemas necesarios para usarlo. Los motores diésel no son compatibles, ya que en lugar de esto recurren al aumento de presión del gasóleo para que se inflame.

Algunos coches vienen preparados de fábrica para usar GLP, pero aunque no sea así, casi cualquier coche gasolina puede ser adaptado posteriormente. El requisito necesario para recibir la transformación es que cumpla con la normativa de emisiones Euro 3. O dicho de otro modo: casi cualquier coche de gasolina posterior al año 2000.

Cuánto cuesta transformar un coche a GLP

Si uno no se decanta por un coche GLP nuevo comprado directamente a la casa, siempre se puede acudir a un centro especializado para adaptarlo. El precio suele estar entre los 1.700 y los 2.500 euros dependiendo de la marca del coche, su número de cilindros y su tamaño. Puedes preguntar por un presupuesto sin compromiso en cualquiera de ellas.

¿Afecta al funcionamiento del coche?

Los sistemas actuales de GLP permiten que el rendimiento del coche sea prácticamente el mismo. Los expertos indican que la disminución de potencia está por debajo del 2%. Por lo que el cambio es imperceptible para el conductor. Un coche con 125 CV usando gasolina entregará 122,5 CV mientras use el gas.

Cuando se completa la transformación, el coche es capaz de usar gas o gasolina indistintamente. El paso entre los dos sistemas en casi imperceptible. Como mucho se notará un descenso de ruido al consumir el gas.

Salvo que se le indique lo contrario, el propio sistema elegirá cuál de las dos fuentes de energía usará en cada momento. Normalmente están configurados para arrancar usando gasolina, pasar al gas al poco rato y volver a la gasolina cuando el gas se vaya a acabar. Por lo tanto, el coche funcionará con GLP la mayor parte del tiempo.

A partir de cuántos km al año es rentable el GLP

Para saber si el desembolso extra del sistema de GLP merece la pena, se suele indicar un número de km recorridos al año. Normalmente 15.000 ó 20.000. Sin embargo, éste método es algo engañoso, ya que una persona que haga solo 10.000 km al año también puede sacarle rentabilidad. La única diferencia es que tardará más tiempo en recuperar la inversión.

Más abajo te dejamos una calculadora con la que puedes ver claramente el cálculo, pero si no quieres liarte con los números, te dejamos unos ejemplos aproximados, con los precios medios de la gasolina y el GLP a día de hoy (1,342 euros y 0,728 euros respectivamente).

Un coche con un consumo combinado de gasolina de 6,5 l/100 km es adaptado a GLP por 2.000 euros. Su propietario recorre 20.000 km al año con él, así que recupera la inversión en 3 años. Si solo recorriese 10.000 km al año, también acabaría recuperando el dinero, pero tardaría 6 años.

Del mismo modo, cuanto más consuma el coche, antes se recuperará la inversión. Si consume 10 l/100 km, tardará solo 2 años en recuperar esa misma inversión, con 20.000 km anuales, o 4 años si solo recorre 10.000 km.

¿Merece la pena el GLP?

Además del ahorro de dinero que puede suponer el GLP, hay otra serie de factores que conviene valorar para tomar la decisión correcta. Para ello hemos elaborado una lista de los pros y contras que tiene un coche alimentado por este gas, ya sea de fábrica o con una transformación posterior.

Pros

  • Económico: el ya mencionado ahorro de dinero si se hace correctamente.
  • Ecológico: emite un 15% menos de CO2 y entre un 70% y un 90% menos de NOX. Estos últimos son los peligrosos gases que tanta cola han traído con los casos de trampas en los test de emisiones como el dieselgate.
  • Pegatina ECO: el coche tendrá derecho a la pegatina medioambiental tipo ECO, por lo que tendrá varias ventajas. Entre ellas están los descuentos en las zonas de estacionamiento regulado.
  • Menor desgaste: todos los mecánicos consultados indicaron que los coches alimentados con GLP ensucian menos el motor y gastan menos aceite.

Contras

  • Menos maletero o sin rueda. Según donde se coloque el depósito de GLP pueden pasar dos cosas: o se pierde parte del maletero por ubicarla allí (menos frecuente) o pierde la rueda de repuesto porque se le ponga una bombona de forma toroidal en su lugar. Este último caso es el más frecuente en la actualidad, ya que los neumáticos modernos son mucho más resistentes que antes.
  • Menos gasolineras con GLP: aunque los surtidores de este tipo de combustible ha proliferado en la última década, hay que tener en cuenta si vamos a disponer uno cerca.

Fuente: actualidadmotor.com