Los combustibles ecológicos son aquellos que no derivan del petróleo y que resultan menos contaminantes en su proceso de producción. A día de hoy son varios, aunque no todos están igual de implantados. En este artículo repasamos cuáles son los combustibles alternativos, qué ventajas ofrecen, cuáles son más viables…

Las alternativas más viables al petróleo

– Hidrógeno.

 Fue una de las primeras fuentes de energía que comenzaron a valorar los fabricantes de automóviles hace años. El funcionamiento de este tipo de vehículos se basa en el empleo de una pila de combustible a través de la cual el hidrógeno se oxida y genera la electricidad. Aunque su obtención no sea del todo natural, su impacto (0,3%) seguiría siendo inferior al petróleo (1%). El máximo exponente de esta tecnología es el Toyota Mirai.

El hidrógeno es un combustible de emisión cero que usa celdas electroquímicas como fuente de energía en vehículos y aparatos eléctricos. Actualmente se utiliza para la propulsión de las naves que viajan al espacio y en algunos vehículos terrestres y aviones.

– Electricidad.

Funciona también mediante una pila de combustible. Se trata de una fuente más accesible y el objetivo, a largo plazo, es obtenerla de forma natural a través de la energía eólica, un recurso muy rico en España. Aunque aún falten variables por mejorar, la diferencia respecto al diésel o gasolina en cuanto a emisiones sí que es notable.

– BTL (Biomasa a líquido).

Se trata de un combustible renovable que, durante el proceso de combustión, produce niveles de contaminación mínimos. Constituye otra forma de reciclaje que además permite la disminución de residuos.

– GLP (gas licuado del petróleo)

También conocido como Autogas es, junto con la electricidad, una de las energías alternativas más explotadas: en Europa, lo usan 15 millones de vehículos y en España, 50.000 coches.

Frente al diésel, el GLP reduce las emisiones de NOx en un 96% y de partículas en un 99%, ayudando a cumplir las directivas de calidad del aire, a reducir la generación de ozono troposférico y a reducir los costes sanitarios de enfermedades del aparato respiratorio. Además, reduce a la mitad los niveles de ruido. Es, además, uno de los combustibles más económicos, de hecho el ahorro con respecto a los vehículos de combustión es del 40%.

– Biogas

Este combustible ecológico se obtiene de residuos orgánicos vegetales o animales. Este tipo de combustible es utilizado en zonas rurales con mucho ganado y agricultura mediante la fermentación de los cuales se obtiene el gas metano, gas que se utiliza para generar la electricidad necesaria para propulsar un automóvil por ejemplo.

Otras opciones no tan viables (de momento)

e-diesel

Es un ‘invento’ de Audi que consigue transformar el agua en combustible. La fómrula se obtiene de la mezcla de agua, hidrógeno y dióxido de carbono. Aseguran que no deja ningún tipo de huella medioambiental porque el dióxido de carbono que se utiliza se obtiene del que ya está en circulación por la atmósfera y, al consumirse, emite la misma cantidad de CO2 que se utilizó para su creación.

– Biocombustibles a partir de algas

Las algas pueden suponer una revolución en el mundo de los biocombustibles. Estas tan sólo necesitan de luz solar, agua y CO2 para crecer lo cual es fácil de obtener. Además podría tener varias ventajas en relación a las anteriores que hemos mencionado. Por un lado son plantas que crecen rapidamente que ni tan sólo requieren de agua limpia para crecer, por otro lado ofrece un rendimiento mucho más elevado que cualquier otro cultivo. Según algunos expertos, las algas serán la principal fuente de biomasa en un futuro.

– Biocombustible a partir de zumo de naranja

Esto es cosa de un grupo de ingenieros chinos que han tomado naranjas no aptas para su consumo (por estar pasadas o dañadas) y los desechos que quedan después de hacer zumo y los han mezclado con una bacteria que se obtiene a partir de las virutas de la madera. Luego dejan fermentar esta mezcla durante diez días, tiempo durante el cual la bacteria descompone las fibras de celulosa y produce un azúcar que termina dando  lugar al biocombustible.

Fuente: autobild.es

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