La gasolina low-cost está de moda: su demanda ha crecido hasta tal punto en los últimos meses que incluso Repsol se ha decidido a lanzar su propia marca de gasolineras de bajo coste. Pero, ¿es este combustible más asequible igual de bueno y eficaz que el que venden las estaciones de servicio convencionales?

Ésa es la pregunta que se ha hecho la revista Autofácil en su edición web, que para conseguir una respuesta ha decidido acudir a la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), desde la cual aseguran que “todos los carburantes que se comercializan en España deben cumplir con las especificaciones europeas que, en el caso de la gasolina, es la norma EN 22”. Ésta es, por tanto, una norma de mínimos que asegura todas las garantías para el buen funcionamiento de los vehículos.

La diferencia de precio, recuerdan desde AOP, reside en los aditivos extras que incorporan las petroleras tradicionales para mejorar el funcionamiento de los motores, “logrando una mayor limpieza y un rendimiento superior en condiciones extremas” que contribuyen a incrementar su eficiencia y vida útil.

En cualquier caso, las marcas que ofrecen gasolina low-cost como Alcampo o Carrefour aseguran que la diferencia de precio no repercute en absoluto en la calidad de sus carburantes. La cadena del Grupo Auchan afirma que su combustible procede de las plantas de distribución de CHL -Compañía Logística de Hidrocarburos-, en las que se controlan los estándares de calidad establecidos por ley, y que, además, para garantizar la máxima calidad, también ellos realizan sus propias inspecciones y análisis externos.

Por su parte, desde la multinacional francesa defienden que la diferencia de precio viene dada especialmente por su método de adquisición: según la compañía, Carrefour “negocia y compra directamente el combustible a grandes compañías petrolíferas a nivel nacional e internacional, por lo que puede llegar a acuerdos que redundan en beneficio del consumidor”, asegurando también realizar periódicamente los exámenes pertinentes para garantizar la calidad de dicho carburante.

Fuente: eleconomista.es

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