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El diésel nació en Europa y puede morir en Estados Unidos. La trama llevada a cabo por Volkswagen en el mercado norteamericano con sus motores TDI podría acelerar un cambio de tendencia a nivel global y en nuestro país iniciado ya el año pasado y que en este 2015 se mantiene, toda vez que las ventas de turismos diésel han caído ligeramente a favor de los gasolina, que ganan presencia.

Hasta la década de los años ’80 en nuestro mercado, y por supuesto en el norteamericano, los turismos diésel apenas tenían relevancia en las ventas, y no fue hasta finales de esa década cuando Volkswagen inició un nuevo camino entre los turismos, lanzando su primer Golf con motor diésel, un bloque que apenas rendía 50 CV pero que marcó sin duda el comienzo de una nueva generación de motores alternativos a los de gasolina.

La invasión de estos motores comenzó sin duda de la mano de Volkswagen y luego continuó a través de otra de sus marcas, Audi, popularizando a partir de la década de los ’90 sus motores diésel a través de unas siglas, TDI, que aun hoy en día siguen asociándose a la marca alemana. Una tecnología que comenzó a desarrollar primero simplemente a través del ciclo diésel, que evolucionó más tarde con la llegada de los turbocompresores y que terminó por darse a conocer y a popularizar con los primeros motores TDI en 1991 ya con el sistema de inyección directa de gasóleo que, si bien no fue ni mucho menos patentado ni desarrollado por Volkswagen, sí se encargó la propia Volkswagen a través de una brillante campaña de marketing de dar a conocer, siempre con los bajos consumos como atractivo para el cliente, que suponía un ahorro de combustible en torno al 15% respecto a los diesel tradicionales.

La expansión dentro del mercado de estos motores fue sin duda inimaginable, llegando con el tiempo a penetrar en determinados segmentos, como el de las berlinas, en porcentajes superiores al 90%. Y año tras año, las ventas de los TDI iban en aumento, al tiempo que sus rivales europeos, principalmente franceses, iniciaban su propia carrera en busca de lograr unos consumos con los que poder hacer frente a las cifras que Volkswagen iba rebajando año tras año. Y a todo ello se sumaba un régimen fiscal que favorecía claramente al gasóleo, con precios durante muchos años muy por debajo de los de la gasolina, lo que aumentó el interés por este tipo de mecánicas, cada vez más refinadas y con consumos más ajustados, aunque también más contaminantes.

Porque aunque consuman menos combustible, los estudios realizados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas señalan que los motores diésel causan hasta cuatro veces más contaminación atmosférica al emitir niveles muy superiores de dióxido de nitrógeno (NO2) y partículas en suspensión, dos de los principales contaminantes del aire. Por ello, Volkswagen inició una rápida evolución de sus TDI para lograr sobre todo ajustar sus niveles de emisiones y cumplir, como todos, con las directrices europeas. Pero el engaño llevado a cabo en EEUU deja ya la sombra de la duda en Europa, donde aun quedan muchas dudas por aclarar y ver si los datos a este lado del Atlántico han sido igualmente falseados.

Toda esta polémica servirá sin duda para dar un nuevo impulso a los combustibles y las tecnologías alternativas, donde los híbridos sin duda seguirán impulsando sus ventas en detrimento posiblemente de los diésel.

Fuente: vozpopuli.com

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