El fabricante español Seat, siguiendo los pasos del grupo Volkswagen, al que pertenece, ha iniciado una ofensiva comercial que propone la utilización del gas natural y la gasolina como uno de los medios para reducir drásticamente las emisiones de CO2 y las contaminantes.

La marca española ha dado forma a una gama inicial basada en el pequeño Mii y el León de nueva generación, en sus formatos compacto de cinco puertas y familiar ST.

El Seat Mii Ecofuel está configurado con el motor de tres cilindros 1.0 de 68 CV caballos, capaz de una autonomía de 600 kilómetros y la emisión de 79 g/km de CO2, en tanto el Leon TGI está equipado con el motor 1.4 con 110 caballos de potencia, con una autonomía de 1.360 kilómetros y emisiones de CO2 de 94 g/km

Ambos, presentados en una prueba dinámica entre Madrid y Segovia, se adelantan en siete años a las exigencias que impondrá la Unión Europea después de 2020, inicialmente en 95 gramos de CO2 por kilómetro, recordaron en esta presentación los especialistas de la marca.

Estos dos modelos alimentados con gas natural ya están teniendo éxito en algunos mercados europeos, especialmente el italiano, con un fuerte desarrollo en la utilización de GNC (Gas Natural Comprimido) -también en Gas Licuado del Petróleo (GLP)-, ya con un parque que roza las 900.000 unidades.

En Europa hay 1,8 millones de vehículos con GNC y en el Mundo la suma es de 180 millones de vehículos.

Italia es el principal mercado europeo para este combustible y en él el 66 % de las ventas del SEAT Mii corresponde al modelo Ecofuel y el 42 % del León al TGI.

Sien embargo, en España, el parque de vehículos alimentado con gas natural está en las 4.000 unidades y de ellas el 80 % son vehículos comerciales e industriales.

Es a este mercado, aún por desarrollar, al que llegan los dos Seat, con un objetivo de ventas en torno a las 500 unidades anuales, una previsión moderada porque se trata de un cambio tecnológico, explicó José María Aparicio.

Para desarrollar este nuevo mercado, Seat comparece aliada con Gas Natural Fenosa, que en este momento cuenta con un proyecto de desarrollo de este gas para movilidad, aunque inicialmente para vehículos industriales.

Para desarrollar una infraestructura para vehículos particulares se necesita de una fuerte inversión, por lo que Gas Natural Fenosa reclama de la Administración Pública la ayuda necesaria para cumplir con la reciente directiva europea que impone el desarrollo de una red de abastecimiento.

La principal dificultad de esta red es la económica, ya que la instalación de una estación de recarga de GNC o GNL (en su presentación líquida) oscila entre los 400.000 y los 800.000 euros, frente a los 50.000 euros de un poste de recarga de GLP, gas resultante de la mezcla de propano y butano que ya cuenta con una red que llegarán a los 1.000 puntos en 2015 frente a los 90 de gas natural, 51 de ellos dedicados a flotas.

Seat, que ya ha tenido en el mercado un Altea adaptado para GLP, considera el GNC más eficiente energéticamente y más interesante, entre otras razones porque no depende de las fluctuaciones del mercado del petróleo para la fijación de los precios y reduce la dependencia que el transporte tiene del petróleo.

Uno de los objetivos de Seat, al igual que del grupo Volkswagen, es la difusión de una tecnología segura, más barata, mas eficiente y menos contaminante, que es ya una alternativa real a los carburantes tradicionales.

El Seat Mii y el León TGI, disponibles en todos los acabados de cada modelo, exhiben precios que parten de los 12.240 euros del urbano y los 21.320 del León, aunque con las ayudas del PIVED o del PIMA Aire, el primero puede quedar en 8.780 euros y el segundo en 16.600.

A estas ayudas se pueden sumar las subvenciones, que en algunos casos, como el del País Vasco, están por encima de los 2.000 euros y son acumulables a los planes estatales.

Fuente: diariovasco.com

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