Los híbridos enchufables y los eléctricos copan casi toda la actualizad en materia de vehículos de alta eficiencia, es no nadie lo va a discutir. Sin embargo existen en el mercado alternativas más reales y ahorradoras, como el gas. Aunque su uso es poco extendido y muy desconocido, algunos fabricantes apuestan por este sistema de propulsión. Marcas como SEAT, que acaba de lanzar al mercado el nuevo SEAT Ibiza TGI, una alternativa muy real que ya he podido probar.

Antes de lanzarnos de cabeza al análisis del Ibiza más eficiente y ahorrador del mercado hay que analizar qué supone esto de comprarse un coche impulsado por gas. Como ya digo es algo bastante desconocido, a no ser que seas taxista en cuyo caso esta parte teórica te la puedes saltar perfectamente. No lo digo con ninguna maldad, sino con toda la razón del mundo, ya que es el gremio del taxi el que dispone de un uso extensivo del gas como sistema de propulsión.

Cuando decimos que un coche está impulsado por gas, no quiere decir que únicamente utilice éste como fuente de energía, sino que siempre es un método anexo a la tradicional gasolina. Los coches de GLP o GNC, ahora veremos las diferencias, llevan adheridos uno o varios depósitos extra donde se acumula el gas, y es el conductor el que determina cual emplear, o bien gas o bien gasolina, esto si hablamos de un GLP, porque en el caso del Ibiza TGI no hay opción, hasta que se acabe, gas, y luego gasolina.

Ahora bien, ¿GLP o GNC? Cada uno presenta sus ventajas y sus inconvenientes, y en ningún caso uno puede sustituir al otro. El Gas Licuado de Petróleo resulta de la mezcla de gases licuados, butano y propano, que se mezclan con el petróleo. Por su parte el GNC emplea el metano comprimido a altas presiones en varios depósitos. Ambos funcionan de una manera prácticamente igual, y las diferencias residen en el tamaño del depósito, más grande el GLP que el GNC, y en la cantidad de estaciones de repostajes, más de GLP que de GNC.

De hecho el GNC es un producto casi exclusivo del Grupo Volkswagen, que desde hace unos años apoya el uso de este tipo de gas. Por el contrario el GLP es más habitual verlo, aunque tampoco tanto. Si nos centramos en las ventas en nuestro país el año pasado los vehículos impulsados por GLP alcanzaron una cuota de 3.832 unidades, por los 1.131 comercializados con GNC. De estos últimos el líder indiscutible es el SEAT León, con 947 unidades.

Ahora bien, centrándonos en el nuevo Ibiza TGI, exteriormente nada nos puede advertir que estamos ante un coche eficiente, salvo por los emblemas TGI. La incorporación del gas no ha afectado a su carrocería, y tal es así que podemos seleccionar cualquiera de los cuatro niveles de acabados que existen en el Ibiza: Reference Plus, Style, Xcellence e incluso FR. A modo de carrocería no hay ni un solo cambio y eso quiere decir que el Ibiza sigue luciendo tan bien como lo hace en versiones diésel o gasolina.

Los cambios se empiezan a notar en el interior, aunque no vayas a pensar que en gran medida. De hecho a simple vista tampoco notamos nada extraño, solo lo hacemos a la hora de coger una cinta métrica y ponernos a medir el espacio del maletero, el cual pierde unos litros para así dar cobijo al depósito extra que almacena el gas. Éste va ubicado en la parte inferior del mismo, justo donde debería ir la rueda de repuesto, la que huelga decir que no está disponible ni como opción.

Esto significa que a nivel equipamiento el hecho de ser de gas no tiene nada que ver. Entre la dotación podemos incluir faros Full LED, cámara de aparcamiento trasera, control de crucero adaptativo, climatizador, sistema de infoentretenimiento con conectividad para Apple CarPlay, Android Auto y Mirror Link que a su vez está conectado a una pantalla táctil de hasta 8 pulgadas con navegador. Estos son solo algunos ejemplos de cómo de cargado puede ir un SEAT Ibiza, indistintamente de la mecánica o el combustible que emplee.

Donde no va a haber mucho donde elegir es en el apartado mecánico. Dado que las ventas de vehículos impulsados por gas no es elevada, SEAT solo ha incluido una variante mecánica. Se trata de un bloque de tres cilindros de un litro de cubicaje turboalimentado que genera un máximo de 90 caballos de potencia. Tampoco habrá muchas opciones de cambio, ya que solo hay una posibilidad y es un cambio manual de cinco velocidades.

Puede que visto así no haya grandes ventajas más allá del ahorro, pero las hay. Una de ellas es el distintivo ECO, que dadas las cada vez más habituales restricciones a la circulación te ayudará a no tener que preocuparte. También será ventajoso a la hora de aparcar en la calle o en el momento de la compra, ya que el Gobierno mantiene las ayudas a los coches con bajas emisiones, con hasta 2.500 euros de ayuda al comprar un coche con la pegatina ECO. Una pena que la dotación se agotara en apenas tres días.

Y si hablamos de precios hay que decir que el nuevo SEAT TGI tiene un precio de salida de 14.460 euros, sin descuentos incluidos. Si lo comparamos con la versión correspondiente de diésel y gasolina vemos que es apenas 500 euros más barata que el gasoil y casi 2.000 euros más caro que el gasolina. Solo durante unos meses, y a modo de promoción, SEAT igualará el precio de ambas versiones, por lo que te puedes llevar a casa un coche de GNC por el precio de uno de gasolina.

Prueba SEAT Ibiza TGI

A día de hoy existe un abanico cada vez más amplio en cuanto a soluciones de alta eficiencia. Todas ellas pretenden suplir a la forma tradicional de movilidad, pero la verdad es que no todas lo cumplen. El uso del GNC sí que puede decir que resulta exactamente igual en términos de autonomía y funcionalidad, pues al fin y al cabo hablamos de un motor que es capaz de funcionar tanto con la más común de las gasolinas como con gas natural.

Esto en realidad tiene un nombre, y no es híbrido. El Ibiza de 1.0 TGI GNC es un coche bifuel, que emplea dos tipos de combustibles, pero eso es sobre el papel, porque en la vida real apenas hay diferencias notables, no al menos desde el puesto de conducción, donde como ya he dicho más arriba pocos detalles delatan a un coche que promete una eficiencia tan alta.

Solo hay tres momentos en los que te puedes dar cuenta de que algo raro está pasando. Lo primero es la falta de 15 Nm de par máximo. La reconversión del motor nos obliga a perder por el camino algo de fuerza, quedándose en un máximo de 160 Nm. Si a esto le sumamos un mayor peso, 117 kilogramos extra por las tuberías, las bombonas y demás elementos, tenemos un coche más perezoso en aceleración, con una patada menos contundente pero no por ello insuficiente.

Si miramos la tabla de valoraciones vemos como el Ibiza TGI de 90 caballos es un poco más lento en aceleración y velocidad punta, con apenas dos kilómetros por hora menos. Así que en cuestiones de rendimiento hablamos de un coche completamente normal. También es igual en cuanto a dinámica, donde apenas se percibe nada raro o extraño, pues contamos con la misma plataforma, la MQB A0 que ya disponen tanto el SEAT Ibiza como el Volkswagen Polo. Una estructura que convierte al hermano pequeño del León en un coche polivalente.

SEAT como siempre ha dispuesto de una configuración de suspensiones que peca de algo dura. El incremento de peso va acompañado de una suspensión trasera algo más rígida, con un tacto más seco. No con esto quiero decir que sea un coche incómodo, solo que a la hora de encontrar un bache notaremos que el eje trasero tiene una respuesta más seca. Nada desagradable ni mucho menos.

Por lo tanto la pérdida de confort es casi insignificante, y la de dinamismo igual. No por tener 90 caballos y usar gas vamos a tener un coche menos capaz en un tramo revirado. En este punto hay que reconocer el trabajo de los preparadores, que se han esforzado por que el Ibiza en genera sea uno de los mejores utilitarios de la industria a nivel dinámico. El TGI también lo es, aunque por supuesto hay que tener en cuenta la pequeña pérdida de rendimiento. Inapreciable si no competimos contra uno de gasolina de 95 caballos.

Pero seamos sinceros, este no es un coche para ir corriendo, más bien todo lo contrario. A pesar de no tener ningún emblema híbrido o algo por el estilo, debemos conducirlo en consonancia a la certificación ECO. Es un coche que debe obligarnos a obtener bajos consumos y largas autonomías. En este punto SEAT anuncia que la distancia máxima que podremos recorrer con el Ibiza TGI será de más de 1.100 kilómetros.

Ese es el principal cometido de un coche impulsado por gas. Además siempre tenemos la ventaja que la gasolina será lo último en agotarse pues por defecto el TGI siempre emplea el GNC para moverse. Una vez este se agote empezará a consumir gasolina, que con un depósito de 40 litros tendremos la ventaja de poder repostar cuando queramos de la forma más habitual posible.

¿Cuál es el principal inconveniente de comprarte un coche que usa GNC? Pues en España el problema principal llega a la hora de repostar el gas natural. Actualmente solo hay disponibles 57 gasineras repartidas por toda la geografía. Dentro de poco se sumarán otras tantas, pero está claro que siguen sin ser suficientes como para obtener la confianza de todos los mercados españoles. Es algo que tiene que ir mejorando para que esta tecnología se convierta en una alternativa.

Por lo demás está claro que el uso del gas como combustible alternativo es algo posible. A nivel usuario no hay grandes diferencias salvo el problema de la falta de surtidores, porque una vez te pones tras el volante apenas se pueden notar cambios o pérdidas en conducción. Sinceramente, a día de hoy, lo veo como una alternativa más real que la de un coche 100% eléctrico o un híbrido enchufable, pues aunque en este segundo caso siempre podemos repostar gasolina, igual que un GNC, la autonomía es muchísimo mayor.

Conclusiones

La realidad es que SEAT no dispone en un portfolio de producto un coche tan eficiente como este nuevo Ibiza TGI, con la excepción del Mii TGI. Eso quiere decir que en un mundo donde la contaminación causa cada día más problemas de movilidad el tener un coche con certificación ECO es una ventaja muy interesante. Si además de eso obtenemos un coche que se comporta exactamente igual que el resto de los que inundan nuestras calles, sin tener que depender de un enchufe, el resultado es una alternativa, aunque por el momento no hay nada perfecto.

El mayor problema del SEAT Ibiza TGI no está en el coche sino en la infraestructura. La marca española apuesta por esta tecnología, aunque la industria no acompañe por el momento. El solo tener 57 gasineras en toda España es un problema claro. Si tu área de operaciones tiene una cercana, piénsate lo del gas porque es muy interesante, si por el contrario no tienes un surtidor a mano por el momento tendrás que esperar. Las cosas son así, los Gobiernos no hacen más que forzar a la industria a un cambio que ellas ya han adoptado, pero eso sí ellas llevan su propio ritmo a la hora de acompañar. Lo dicho, no es problema del coche.

Fuente: motor.es