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LIMPIO, rentable y abundante, el gas natural se convierte en la solución de compromiso elegida por SEAT. La búsqueda de una alternativa eficiente y factible a los derivados del petróleo –la movilidad eléctrica va por el carril lento- descubre con retraso las cualidades del metano, un fluido con muchos partidarios en Europa. La casa española del grupo Volkswagen comercializa ahora una versión TGI del León cuyo motor funciona con idéntica eficacia nutrido con Gas Natural Comprimido (GNC) y con gasolina sin plomo convencional.

El propulsor que embarca el León TGI se ha desarrollado en el Centro Técnico de la firma en Martorell específicamente para el uso de este carburante. Es una unidad de cuatro cilindros y 1,4 litros que procura 110 caballos. Esa potencia final permite alcanzar unas prestaciones más que decorosas: certifica 194 km/h de velocidad punta y demuestra un poder de aceleración de 0 a 100 km/h en 10,9 segundos (11,0 con carrocería ST).

En las condiciones idóneas, su promedio de consumo se limita a 3,5 kilogramos de gas cada cien kilómetros. Ese nivel de gasto comporta unas emisiones de CO2 realmente exiguas. El motor, que cumple la normativa medioambiental Euro6, exhala 94 g/km con el envase de cinco puertas y 96 g/km con la carrocería familiar ST. Dichos registros permiten al comprador eludir el pago del Impuesto de Matriculación. Al contabilizar la autonomía que confieren sus depósitos de GNC (dos bombonas de 15 kg) y de gasolina sin plomo (50 litros), se comprueba que el León TGI es capaz de recorrer un máximo de 1.360 kilómetros sin repostar.

La conducción no presenta particularidad alguna. Al menos no detectable por un usuario normal. Las reacciones del vehículo –respuesta al acelerador, prestaciones, elasticidad, etc.- son muy semejantes con uno y con otro combustible.

Probablemente, los datos más elocuentes son los de rendimiento que facilita el propio fabricante. Confrontado con sus hermanos equiparables por rendimiento, el TSI gasolina 1.2 y el TDI 1.6, el TGI empata en prestaciones y gana en rentabilidad. Puede recorrer hoy cien kilómetros con 3,11 euros, mientras que el diésel invierte 3,5 y el de gasolina 5,8. Así las cosas, los 2.400 euros de sobreprecio (sin contabilizar subvenciones) acaban por ser amortizados con el uso.

Fuente: deia.com

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