El mestizaje suma, también en el automóvil. Las nuevas mecánicas híbridas, que combinan varios motores o combustibles, pueden reducir el consumo, las emisiones o las dos cosas a la vez. Y serán una de las tendencias de esta industria en los próximos años, al menos mientras dure la transición hacia la total electrificación.

En esta prueba se enfrentan cuatro modelos híbridos. Dos son clásicos, Hyundai Ioniq y Toyota Prius, y tienen dos motores, uno de gasolina y otro eléctrico. Y los otros dos son híbridos bicombustible y llevan un motor de gasolina que puede funcionar también con gas: Seat León ST GNC (gas natural comprimido) y Opel Mokka X GLP(gas licuado de petróleo). Todos disfrutan las ventajas del distintivo ECO de la Dirección General de Tráfico, que permite circular en días de alerta medioambiental, aunque no pueden aparcar en la calle: este privilegio está reservado a los eléctricos puros e híbridos enchufables.

Se impone el Seat, que tiene el precio más asequible, gracias a los descuentos de la marca y al Plan Movalt de incentivos que acaba de lanzar el Gobierno para vehículos de energías alternativas. El León de GNC se beneficia de un precio de combustible muy económico que reduce al mínimo su coste de uso, unos 4,5 euros cada 100 kilómetros. Y aunque la red de estaciones de GNC es aún limitada, cubre ya casi toda España, y como tiene dos depósitos, el de gasolina (50 litros) y el de GNC, cuando se acaba el gas puede seguir con la gasolina y ofrece más de 1.000 kilómetros de autonomía. El Seat León TGi (GNC) se vende en carrocerías 5 puertas y ST o familiar (desde 13.610 y 14.620 euros).

El Hyundai Ioniq es segundo. Se trata de un híbrido clásico de gasolina con un motor eléctrico de apoyo y unas baterías que se recargan en marcha, por ejemplo al frenar, y ayudan a consumir menos. Apenas recorre unos cientos de metros seguidos con las pilas, pero como se recuperan enseguida, son suficientes para lograr consumos urbanos imbatibles, unos 5,5 litros. Además, lleva un buen cambio automático para sacarle partido, es el más rápido en carretera y tiene la mejor garantía: cinco años. Y se vende a un precio competitivo: desde 22.100 euros.

El Toyota Prius es tercero y, aunque incluye tecnologías sofisticadas para optimizar la eficiencia y el equipo de serie más completo, le penaliza el precio, 29.900 euros, muy superior al de sus rivales. Así, en ciudad no hay quien le supere: apenas gasta cinco litros. Pero al no llevar cambio de marchas, solo un sistema similar al de los escúteres, pierde terreno en carretera y se muestra algo perezoso, tanto en subidas como sobre todo al adelantar.

El Opel Mokka X tiene un precio mucho más asequible: desde 20.934 euros (ayudas incluidas). Se trata de un SUV moderno que permite elegir el combustible. Y como el GLP cuesta la mitad que la gasolina, aunque gasta más en litros, ofrece un coste de uso por kilómetro similar al de los híbridos clásicos: unos siete euros cada 100 kilómetros. En cambio, le perjudica la habitabilidad, porque tiene un interior y un maletero algo más pequeños.

Fuente: motor.elpais.com