El sector de la automoción está en plena ebullición en este momento. La preocupación creciente sobre la contaminación de las ciudades y las medidas adoptadas para reducirla está obligando a los fabricantes a adaptarse más rápido de lo esperado a esta nueva realidad.

“Se espera que sólo en el transcurso del próximo año se iguale o incluso supere el número de vehículos a gas que se han puesto en circulación en España durante los últimos 10 años”. Así de rotundo se mostró Miguel Mayrata, director de Diversificación de Negocio de Redexis Gas. Lo hizo en el marco del Foro de EL ESPAÑOL Smart Mobility sobre “Eficiencia energética en el transporte. Vehículos a gas”, organizado junto a Iveco, SEAT y Redexis Gas, que tuvo lugar en la Fundación Pons.

En su intervención, Mayrata afirmó que 2019 será el año del cambio definitivo y concretó: “No se trata de un enfrentamiento entre marcas, cuantos más apoyemos el cambio más facilitaremos la conversión a los combustibles limpios”.

Una infraestructura adecuada

Las distintas intervenciones del foro apoyaron la necesidad de crear una infraestructura adecuada que permita implantar los nuevos combustibles limpios. José María Chamizo, director de Negocio de Gas de Iveco, incidió en que, tras un análisis global: “La mejor alternativa, tanto en su estado comprimido como en el licuado es el Gas Natural”.

“Se está avanzando con mucha rapidez, antes nos frenaba la autonomía de los vehículos, ahora estamos consiguiendo hasta 13 litros de motor, sin embargo, seguimos necesitando una infraestructura lo bastante desarrollada como para que se pueda expandir el transporte alternativo”, añadió. Del mismo modo, habló Miguel Mayrata: “Que los fabricantes vendan vehículos a gas si no hay infraestructuras para cargarlos no tiene sentido”.

Ante la pregunta de si el año que viene será el año del gas, las distintas voces del debate no dudaron en responder afirmativamente.  Antonio Calvo, manager de Movilidad Sostenible de Seat, explicó: “Según vaya cobrando fuerza, las economías de escala facilitarán el proceso de transformación y lo harán asequible, por tanto, hay que apoyar el cambio porque el resultado es socialmente accesible y económicamente rentable”. Y concretó más: “En Seat tenemos previsto volver a triplicar las ventas de los vehículos a gas en el año 2019”.

Cada vez es más evidente que el imperio del diésel toca a su fin. Según las cuentas oficiales de la actual Administración, el impuesto sobre el diésel se traducirá en un encarecimiento de 4,6 céntimos por litro. La tasa que se valora en los Presupuestos Generales del Estado no ha estado exenta de polémica, ya que ha sido calificada por numerosas voces como un impuesto para las clases medias.

Esta situación hace que sea pertinente hablar de una prioridad en materia de cambio energético. Miguel Ángel Uriondo, redactor jefe de Empresas y Medios de EL ESPAÑOL, afirmó: “Estamos viviendo un momento crucial y no podemos perder el tren”, y continuó, “El impuesto sobre el diésel está cambiando las reglas de un juego en el que los vehículos considerados suciosson expulsados de los centros urbanos y las nuevas tecnologías vehiculares se alzan como alternativa”. La electricidad es un modelo, pero los coches son más caros y el gas puede servir como puente para conseguir reducir emisiones.

El sector de los combustibles se ha desarrollado enormemente en los últimos años. Cuando hablamos de combustibles limpios automáticamente pensamos en los vehículos eléctricos, pero hay matices, como se encargó de recordar Antonio Calvo: “Aunque el gas es el gran desconocido mediáticamente hablando, se trata de una alternativa que presenta grandes beneficios y para la cual el mercado ya está preparado”.

Competición de energías

Dentro del gas como recurso para la movilidad, podemos distinguir tres grandes variedades: el GNC (Gas Natural Comprimido), el GLC (Gas Natural Licuado) y el GLP (Gas Licuado de Petróleo). Manuel Lage, secretario general de la Asociación Española de Profesionalesd de la Automoción (ASEPA) y de la recién creada patronal del GNC y el GNL, AESSGAN, hizo hincapié en la necesidad de trabajar conjuntamente: “El cambio debe integrar los distintos tipos de combustibles limpios, en la Unión Europea utilizan la expresión de neutralidad tecnológica”, y continuó, “Olvídense de que tenemos que ser todos eléctricos, un autobús eléctrico, por ejemplo, no es algo que vayamos a ver por ahora, por lo que no debemos hablar en términos de que una tecnología sea mejor que la otra”.

José Luis Blanco Garrido, director general del Clúster de Autogás, por su parte, que defendió las ventajas del GLP (Gas Liquado de Petróleo) frente al GNC y el GNL que incorporan Iveco y Seat, insistía en que su tecnología es la más implantada y alertaba sobre el riesgo que corre el continente europeo de perder importantes oportunidades de negocio si cierra demasiado el cerco de las modalidades de combustibles limpios que se propone explotar: “Si Europa no quiere apostar por determinadas variedades de gas combustible, otros no dudarán en hacerlo por nosotros”. Concretamente, destacó la importancia del GLP en grandes economías como EEUU o China.

Miguel Mayrata se mostró partícipe de adoptar una estrategia empresarial que mire hacia el futuro: “Esto no es una guerra de tecnologías, se trata de aportar tecnologías al usuario y dejar que este decida cómo cubrir sus necesidades”, y continuó, “Hay ventajas adicionales para el medio y largo plazo, el gas natural, por ejemplo, es un recurso fósil, pero podemos convertirlo en renovable”.

Así, hacía referencia a un combustible que deja una huella de CO2 cero, porque viene de los residuos que producimos, como de las aguas residuales o la digestión de purines en las empresas ganaderas. Por tanto, quedó patente que el objetivo de lograr una movilidad energéticamente sostenible será global y traerá beneficios, no solo a los agentes directamente implicados, sino al conjunto del entramado empresarial de nuestro país.

Precisamente en los empresarios ponía el foco Francisco Javier Abajo Dávila, director general de Industria, Energía y Minas, quien afirmaba: ”La Administración de la Comunidad de Madrid, en materia de transformación energética, quiere favorecer la toma de decisión por parte de un empresario que no tiene por qué saber qué características tienen los distintos combustibles limpios”.

Fuente: elespanol.com