A estas alturas a nadie se le escapa ya que el mercado del automóvil en España se encuentra en el peor momento de su historia. Después de seis años de caída en la demanda, las ventas de coches cerraron 2012 en su peor ejercicio desde 1989, con menos de 700.000 unidades, menos de la mitad de los niveles máximos alcanzados en 2005.

¿Las causas? Unas ayudas (las del PIVE, de hasta 3.000 euros) consideradas insuficientes o la incertidumbre que gira en torno a la economía española se sitúan como los principales motivos de la vertiginosa caída de la demanda en el sector del automóvil español.

“Las ayudas son buenas pero demasiado pequeñas”, argumenta Luis Puerta, un trabajador de la industria siderúrgica de 61 años ya jubilado que sigue aplazando la decisión de cambiar su Seat de 20 años de antigüedad por miedo a perder su pensión. “Soy muy precavido y me lo pienso dos veces antes de gastar”, explica Puerta a Bloomberg.

La austeridad se ha instalado definitivamente en los consumidores españoles debido a que, como explica el profesor de la IESE Business School Pedro Nueno, “la gente ahora prefiere esperar hasta que desaparezca la incertidumbre económica”.

Por eso, desde el sector el último calificativo que utilizan para designar a las ayudas es el de insuficiente. Más bien al contrario, cualquier contribución al repunte del mercado es más que aplaudida por fabricantes y concesionarios. “Hay momentos en que te falta el oxígeno, y ese oxígeno tiene más valor ahora que nunca”, defiende el consejero delegado de Renault, Carlos Goshn. “Mira lo que están haciendo los bancos centrales hoy en día: inundan los mercados con liquidez”, explica en referencia a las ayudas públicas.

La realidad en los concesionarios

Casi un 15% de los concesionarios españoles han cerrado desde el inicio de la crisis en 2007, dejando en el camino a 50.000 empleados, un 28% del total entonces. No sólo es que haya caído la demanda, sino que la que aún pervive ha disminuido considerablemente el dinero que invierte en la compra de un nuevo coche.

La prioridad en este momento es el precio, hasta tal punto que el ‘low-cost’ Dacia Sandero se encuentra ya entre los modelos más demandados. “La gente sólo busca gangas, así que la primera pregunta que hacemos cuando alguien entra en el concesionario es cuánto quieren gastar”, afirma Raquel Galindo, que trabaja en un concesionario Renault en Torre-Pacheco, Murcia.

Fuente: faconauto.com

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