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La contaminación atmosférica está relacionada, en gran parte, con el uso de vehículos propulsados por motores diésel -principalmente- y gasolina, contribuyendo al aumento de partículas nocivas que sobrevuelan las grandes ciudades.

Por ese motivo, Madrid o Barcelona además de otras grandes urbes europeas han aprobado medidas restrictivas sobre estos tipos de carburantes a fin de incentivar el uso de otras alternativas más cuidadosas con el medioambiente y, por ende, con la salud de las personas.

Una medida que se antoja aún más necesaria si se atiende al último informe elaborado por la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), donde refleja que el 95% de los ciudadanos están expuestos a niveles anuales de partículas en suspensión superiores a los niveles de referencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Asimismo, desde el Ayuntamiento barcelonés apuntan que cada año la contaminación atmosférica causa 3.500 muertes prematuras en el área metropolitana.

En busca de ese remedio que disipe la boina de gases contaminantes que sobrevuela los grandes núcleos urbanos, el sector del automóvil, por su parte, trabaja en implantar cuanto antes el coche eléctrico. No obstante, el elevado precio de estos y su desventaja en lo que autonomía se refiere en comparación con un motor de combustión, conforman todavía una importante losa. | El eléctrico, ¿una alternativa real? Cinco coches con más de 400 km de autonomía.

Como consecuencia, los motores cero emisiones representan tan solo el 3,9% de la cuota de mercado en la actualidad a pesar de que sus ventas experimentaron un repunte durante el primer trimestre del año, creciendo un 87%. Este crecimiento, además, se ha visto lastrado después del mes de abril, donde las comercializaciones de eléctricos cayeron un 18,58% en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Pero en la actualidad existen vías para reducir la contaminación sin tener que renunciar al uso del coche ni desembolsar grandes cantidades de dinero en la compra de un modelo eléctrico de altas prestaciones. Se trata de los motores impulsados con gas licuado del petróleo (GLP) -también conocido como Autogás-, una tecnología que se presenta como la solución real a los problemas de movilidad en la actualidad, aunque aún en España carece de gran presencia: de los aproximadamente 32 millones de vehículos que conforman el parque automovilístico español, solo en torno a 50.000 funcionan con GLP, o lo que es lo mismo, representan el 0,15% del total, aproximadamente.

Beneficios del GLP

El gas licuado del petróleo es una mezcla de gas butano y propano que se almacena y transporta en fase líquida, aumentando su presión para que cambie su estado. Este sistema concede una serie de ventajas al conductor:

-Para todos: si su coche no lo monta de serie, podría instalarlo si quieres para que funcionen también con GLP, mediante unos kits de transformación que cuestan entre 2.000 y 3.000 euros.

-Ahorro económico: el GLP está a unos 0,6 euros/litro frente a 1,25 de la gasolina, aproximadamente. A pesar de que el consumo en litros de combustible es más alto que el equivalente de gasolina, la diferencia de precio compensa.

Con los precios actuales, desde la OCU estiman el ahorro en aproximadamente 30 euros cada 1.000 km. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la diferencia entre el precio de venta suele ser de media en torno a 2.000 euros más caro que en su versión en gasolina.

-Etiqueta ‘Eco’: emite un 15% menos de CO2 y entre un 70 y un 90% menos de óxidos de nitrógeno, por lo que se le otorga la etiqueta ‘Eco’ de la DGT.

Inconvenientes:

Falta de infraestructuras: de las más de 9.000 estaciones de servicio repartidas por España, 500 abastecen con GLP. Un número que se reduce hasta las 40 si se habla del Gas Natural. No obstante, grandes empresa del sector como Repsol ya han anunciado que destinarán más esfuerzos al GLP.

En el caso de la petrolera, por ejemplo, pasará de contar con 500 a 1.500 gasolineras que suministren GLP. Además, este problema no genera muchos trastornos ya que los coches suelen disponer de dos depósitos y, en caso de necesidad, podrían seguir funcionando usando el depósito de gasolina.

-Menor espacio de carga: normalmente, el depósito de GLP ocupa sitio en el maletero o el espacio de la rueda de repuesto.

 

Fuente : El economista

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