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Cada año, más de 72.700 conductores se equivocan al repostar el combustible correcto en su vehículo, según un análisis realizado por el Real Automóvil Club de España (RACE) entre más de 1,1 millones de asistencias realizadas durante 2015, un año en el que estos casos aumentaron un 15% respecto a 2014.

El club automovilístico (que traslada este cálculo al parque automovilístico de turismos, furgonetas y motocicletas de España, que suman 27,2 millones de unidades) alerta de las graves consecuencias que este error tiene para las mecánicas de los vehículos, en particular para el sistema de alimentación, bombas y filtros. Asimismo, advierte sobre el perjuicio medioambiental que supone no gestionar “de forma correcta el combustible desechado si no se trata de acuerdo con las normas de reciclaje correctas”, así como el riesgo de que se produzca un incidente grave si esta tarea no se realiza con el equipo de protección humano y técnico adecuado.

Desde RACE se apunta que si el conductor se percata del error en la propia estación de servicio, las consecuencias del despiste se pueden reducir. En estos casos, es necesario no arrancar el vehículo para evitar que el carburante entre en el circuito de alimentación y en la bomba de combustible.

Posteriormente, es necesario informar a los responsables de la estación de servicio para que acoten el área que rodea al vehículo y avisen de la incidencia al resto de clientes para evitar aglomeraciones en el surtidor. Ya fuera de la pista de repostaje, hay que ponerse en contacto con la compañía aseguradora para que envíe un vehículo de asistencia que extraiga el carburante del depósito.

El RACE avisa de que, en un intento de vaciar el depósito sin la técnica adecuada, se pueden dañar manguitos, filtros o componentes del sistema de alimentación. Además, se corre el riesgo de sufrir un incidente grave o una explosión, puesto que en este tipo de medidas inadecuadas “no se controlan los gases que emanan del combustible”, no se tiene en cuenta el riesgo que genera la electricidad estática, ni se utiliza el equipo adecuado de protección personal.

“En la mayoría de los casos”, advierten fuentes del RACE, el servicio de asistencia en carretera de las compañías aseguradoras suele proponer el traslado del vehículo a un taller profesional, “lo que, además de dejarnos sin coche durante un tiempo, con la necesidad de buscar un medio de desplazamiento alternativo” encarecerá la reparación, ya que lo habitual es que se desmonte el depósito, se bombee el carburante y se cambie el filtro de combustible, que son las intervenciones que en estos casos suelen realizar los mecánicos.

Fuente: posventa.com

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