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El gas es una de las opciones para reducir las emisiones contaminantes del tráfico rodado, algo fundamental en ciudades como Madrid, donde se incumple la legislación. La secretaria general de la Asociación Española del Gas (Sedigas), Marta Margarit, explica los beneficios de este combustible.

¿Qué se puede hacer cuando en los doce primeros días del 2015 seis estaciones de Madrid han superado el límite legal de contaminación del aire para todo el año?

Se deben tomar medidas para reducir la contaminación y no únicamente en Madrid o Barcelona, que son las ciudades más problemáticas en este sentido, sino en todas ciudades y proteger la vida de las personas que habitan en ellas. El mayor causante de la contaminación en las ciudades es el parque automovilístico con el 51 por ciento del total de contaminación, seguido de la combustión residencial como son el uso de las calefacciones con un 12 por ciento. Con un mayor parque automovilístico que años atrás, y con el gran crecimiento de la movilidad que estamos viviendo, las instituciones deben buscar un combustible eficiente y sostenible que asegure la calidad de vida de los ciudadanos, a la vez que sea cómodo su repostaje. En este sentido, el gas tiene mucho que decir en este aspecto para reducir estos niveles de contaminación y mejorar de esta manera la calidad del aire en las ciudades.

¿Qué puede hacer el gas para mejorar las emisiones en el sector automovilístico?

El motivo-causa fundamental de la contaminación en las ciudades es el parque automovilístico. En este sentido los vehículos propulsados a gas no emiten partículas sólidas (PM) ni derivados del azufre (SOx). También reducen las emisiones de NOX en un 80 por ciento y de CO2 en un 25 por ciento. Y finalmente, y no menos importante, los coches a gas reducen la contaminación acústica.

¿Qué diferencia el gas de otros combustibles en el ámbito automovilístico?

Son muchas las diferencias del gas natural vehicular con otros combustibles también utilizados como carburantes. En el ámbito de la movilidad, los vehículos propulsados por gas producen entre un 20 y un 30 por ciento menos de emisiones de CO2 que los impulsados por gasolina. Además, no emiten partículas sólidas. También el gas natural vehicular reduce las emisiones de CO2 en un 20 por ciento respecto al gasoil y en un 12 por ciento respecto al GLP. También es necesario mencionar el elemento económico: el gas permite ahorros del 57 por ciento respecto a la gasolina y del 37 por ciento respecto al gasóleo, siendo una ventaja no sólo para los consumidores sino también para la balanza de pagos del país.

¿Cuál es la penetración del gas natural vehicular (GNV) en el parque automovilístico de Madrid y en España?

En España son 4.000 los vehículos que circulan con gas natural, fundamentalmente autobuses, camiones de recogida de residuos y taxis, y 21 provincias disponen ya de suministro de estaciones públicas, entre las que se encuentran Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia. El número actual de estaciones para repostar gas natural vehicular es de 81, 20 de las cuáles se encuentran en la Comunidad y el sector gasista está trabajando para ampliar la red. En Madrid, el número de autobuses urbanos con GNV es ya de 790 de un total de 2.000, pero no es suficiente. Debemos seguir trabajando para equipararnos a otros países con índices de penetración del gas en el transporte mucho más elevado. Por poner un par de ejemplos, en Argentina hay actualmente 1,4 millones de vehículos que circulan con gas, y en Italia 400.000. Por citar una curiosidad, en todo el mundo hay 7 millones de vehículos propulsados por gas de los cuáles el 95% son vehículos ligeros.

Con la incorporación de gas en los hogares en sustitución de combustibles más contaminantes, ¿qué conseguiríamos medio ambientalmente?

Sobre todo la reducción de emisiones. El gas es el combustible cuya aplicación para usos térmicos tiene menor impacto sobre la salud. La calefacción residencial supone el 6 por ciento de las emisiones de PM. Pensamos que la biomasa debería desplazar al carbón y al gasóleo en zonas carentes de gas canalizado. En relación justamente con la biomasa, el gas produce casi un 100 por cien menos de emisiones sólidas a la atmósfera. Sedigas espera alcanzar 800.000 nuevas calderas a gas en 40 años ya que existe un total de 50,2 TWh de calderas de gasoil sustituibles por gas canalizado. Estamos trabajando para una mayor penetración en el ámbito residencial y terciario, así como en su vertiente vehicular. Su nivel de penetración es aún muy inferior a la media europea. Actualmente, la penetración del gas en viviendas en España alcanza el 29 por ciento, mientras que en países del entorno se eleva al 40 por ciento en Francia, 48 por ciento en Alemania, 65 por ciento en Bélgica; 88 por ciento en Italia, 89 por ciento en Reino Unido o 95 por ciento en Holanda. La media europea se sitúa en el 50 por ciento.

Fuente: madridiario.es

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