En nuestro país ahora los Diesel son los motores favoritos de los españoles, en algunos segmentos pueden ser el 90% de las matriculaciones. ¿A qué responde esta fiebre? Pues se me ocurren unos cuantos motivos:

  • Estos motores acumulaban una fiabilidad legendaria, pero sus prestaciones dejaban mucho que desear. La irrupción en masa de turbos e inyección directa cambió el panorama hasta hacerlos equivalentes a los gasolina, ¡o más rápidos incluso!
  • Un combustible más barato, sumado a su presunto carácter ecológico (al emitir menos CO₂) y a una mayor autonomía por depósito, los hizo muy atractivos
  • Aumentó mucho su oferta, pasando de un motor por modelo, a varios motores, y con las mismas posibilidades de equipamiento, o más. Se llegó a dar el caso contrario, el de apenas haber versiones gasolina, o suprimirlas
  • Cuando el impuesto de circulación pasó a depender del CO₂, la diferencia en impuestos redujo las distancias en PVP, porque pagaban menos tributos que un motor gasolina equivalente

Sin embargo, los Diesel ya han tocado techo en el mercado español, al ya no ser habitual que las cuotas sean superiores al 70%. En 2014 se matricularon 8.500 híbridos (+6%), y los eléctricos siguen siendo un nicho creciente, 1.083 unidades (+41%).

Para empezar, los motores de gasolina ya no son lo que eran, han reducido bastante sus consumos homologados al adoptar distintas estrategias que ya habían funcionado con los Diesel, como la inyección directa, reducir cilindradas, meter turbos e incluso suprimir uno o dos cilindros. Por lo tanto, se han vuelto más atractivos para el consumidor.

También hay quien piensa que los mensajes que llegan desde las autoridades españolas o comunitarias acerca de futuras restricciones al tráfico están decantando la balanza más a favor del motor de gasolina. En mi opinión es una relación que no se justifica en la medida suficiente.

Por ejemplo, cuando se habla de restringir en Madrid el tráfico por episodios de contaminación elevada, la restricción afecta tanto a los gasolina (híbridos también) como a los diésel. Es más, cuando se habla de prohibir, en términos más restrictivos, se mira más a los diésel antiguos (Euro 3 o anteriores) que a los últimos modelos (Euro 5/6).

Los españoles se están fijando mucho en motorizaciones que emiten menos de 120 g/km de CO₂, o en otras palabras, las que no tienen que pagar impuesto de matriculación (0%). ¿A qué se debe ese aumento en el volumen? Pues es muy fácil:

  • Han ido bajando las homologaciones, por lo que hay mucha más variedad de modelos que cumplan esas características. En algunas marcas más del 90% de lo que se matricula corresponde a modelos por debajo de 130 g/km
  • Los modelos que se pueden acoger al Plan PIVE son, mayoritariamente, de bajas emisiones. Es más, las ofertas más agresivas del PIVE se refieren a los motores de menor emisión de cada gama
  • Ha aumentado la lista de modelos de gasolina que homologan menos de 5,3 l/100 km (equivale a 120 g/km de CO₂)

Sí amigos, ha aumentado la venta de modelos de gasolina porque empiezan a prometer lo mismo que los Diesel: bajos consumos, exención del impuesto de matriculación, y todo eso sin perder prestaciones. Además, algún ex propietario de diésel ha visto ahora a los gasolina como más razonables, y ha vuelto a darle una oportunidad a las mangueras verdes.

Sin embargo, no hay que escoger gasolina como sinónimo de mayor limpieza por sistema. Está demostrado que un gasolina de última generación -con inyección directa, turbo y poca cilindrada- puede contaminar más que uno anterior -con inyección multipunto, atmosférico y mayor cilindrada- como ya nos enseñó el TÜV aleman.

Es cierto que los diésel han reducido su nivel de emisiones y consumo, pero mucho menos de lo que la industria afirma, porque el ciclo de homologación de consumos y emisiones -NEDC- ha dejado de ser representativo hace años. Los fabricantes piensan sus coches para homologar un consumo bajo, no tanto para que ese consumo sea bajo en circunstancias de uso reales, pues perderían ventas o afrontan el pago de multas a la UE.

Por lo tanto, si unimos todas las piezas del puzzle, no ha de extrañarnos ni que se vendan más modelos de bajas emisiones (aunque luego sean en la realidad de medias emisiones) ni que los gasolina recuperen terreno. Es una consecuencia bastante lógica de cómo va el mercado actual.

Algunos clientes pueden haber sido condicionados por una experiencia desagradable con un diésel, al no ser ya tan robustos mecánicamente, o porque ya ha pasado un par de veces que el gasóleo ha superado en precio a la gasolina por su excesiva demanda.

Los gasolina dan cada vez más que hablar, ¡normal!

Fuente: motor.es

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