Los coches eléctricos tienen un serio competidor. Las adaptaciones de vehículos de gasolina a GLP (gas licuado de petróleo) o autogas en España se triplicaron durante los cuatro primeros meses de 2019. Hasta abril se realizaron alrededor de 2.500 adaptaciones, por lo que se espera superar las 6.000 instalaciones que se hicieron durante el año pasado, según los datos de Repsol. Cada vez son más los conductores que deciden alargar la transición a un vehículo eléctrico y prefieren dar una segunda oportunidad a los de gasolina ante las restricciones de circulación en las grandes ciudades. El GLP no sólo permite obtener la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico, sino que requiere menos inversión que los híbridos o eléctricos. También influye en la decisión el 40% de ahorro en el repostaje que se consigue respecto a los carburantes tradicionales. Para la portavoz de Repsol, Estíbaliz Pombo, este tipo de vehículos son «una alternativa real hoy» para reducir las emisiones de dióxido de carbono (un 14% menos de CO2) y de monóxido de nitrógeno (un 68% menos de gases NOX).

Pero, ¿todos los coches de gasolina pueden ser GLP? No, de momento es necesario que el vehículo sea de inyección indirecta matriculado a partir del 2001. La transformación consiste en instalar un segundo depósito para el gas en el lugar de la rueda de repuesto, quedando totalmente oculto y sin restar espacio al maletero. La adaptación se puede hacer en apenas un día y tiene un coste aproximado de 1.500 euros, pero varía en función del modelo, según explicó el director de marketing de la red de talleres Confortauto, Joaquín Pérez. Por otro lado, el precio medio de un vehículo GLP nuevo está en 18.000 euros, 5.000 por debajo de la media del mercado, según el especialista en automoción de la consultora MSI, José Manuel López, quien estima que las ventas de GLP podrán llegar hasta las 35.000 unidades, frente a las 20.000 del año pasado.

Esta tecnología permite, además, que los diésel, castigados por la calificación ambiental, puedan tener el distintivo ECO. No obstante, sólo se permite acceder a los vehículos diésel matriculados a partir de 2014, trece años de diferencia respecto a los modelos de gasolina. El motivo es que la normativa reserva la pegatina azul y verde a los híbridos propulsados por GLP, siempre y cuando cumplan los criterios de la etiqueta C, destinada a los turismos de gasolina a partir de 2001.

Fuente: larazon.es