Los fabricantes de coches se aprovechan de las lagunas en la reglamentación de las pruebas de sus modelos para exagerar las credenciales ecológicas y de eficiencia en el mercado, según ha denunciado la Comisión Europea tras los resultados de un estudio elaborado por encargo por tres consultoras.

El órgano ejecutivo de la Unión Europea afirma en su informe que, a pesar de que las cifras de emisiones ofrecidas por las compañías automovilísticas nunca se han correspondido con la realidad, esta desproporción se ha acentuado en la última década con el fin de cumplir con los objetivos medioambientales impulsados en la región.

De este modo, según ha detectado el citado estudio, las marcas de automóviles han desarrollado distintas técnicas de prueba de sus vehículos -tales como la utilización de neumáticos de tracción extra o la conducción sobre una superficie de carretera lisa poco realista- que habrían supuesto hasta un tercio de la caída de las emisiones medias de CO2 registrada entre 2002 y 2010.

El nivel medio de emisiones de CO2 en 2002 fue de 167,2 g/km para el mercado de la UE, mientras que ese mismo valor cayó hasta 140,4 g/km en 2010. Según el informe de la CE, pues, un tercio de los 26,8 g/km que se lograron reducir en esos ocho años, unos 8,9 g/km, no debían de haberse restado, toda vez que eran fruto de las artimañas de los fabricantes en los test de sus modelos.

“Esto significa que los vehículos no ofrecían a los usuarios finales las reducciones prometidas en el coste del combustible, lo que lleva a los consumidores a una información errónea”, revela el informe.

Preocupación por que sigan las malas prácticas detectadas

Bruselas teme ahora que esas prácticas sigan utilizándose con mayor intensidad si cabe después de que se hayan endurecido los objetivos de emisiones de CO2 para el año 2020, que establece el cumplimiento de no sobrepasar una media de 95 g/km en la flota de vehículos de los países de la UE.

No obstante, la CE considera que los nuevos test que se pondrán en marcha a partir de 2016 deberían “mitigar” los efectos de esa ‘flexibilidad’ en la brecha entre las emisiones de facto y las declaradas, a pesar de que el mismo organismo reconoce que se puedan “necesitar algunas tolerancias por razones prácticas”.

Fuente: faconauto.com

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