El programa se aprobó a finales de junio, antes del cambio en el Ejecutivo, pero “la tardanza en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2018 y el bajo grado de ejecución presupuestaria en el ámbito de la industria hasta junio han provocado este retraso”, según declaraciones del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo recogidas por la agencia Europa Press.

Aunque no se han fijado los importes concretos, el plan fomentará la adquisición de vehículos movidos por energías alternativas -eléctricos, híbridos, de GLP o de GNC- con una partida de 50 millones de euros. Otros 16,6 millones se destinarán a desarrollar las infraestructuras de recarga de esos automóviles, especialmente los eléctricos.

Esta partida puede que dure más en el tiempo, pero los fondos destinados a los coches apenas durarán un par de días a juzgar por lo ocurrido con programas anteriores, escasos en dinero y largamente esperados, como es el caso de éste.

Por esta razón, la industria sigue reclamando la puesta en marcha de planes estructurales que, más que estimular las ventas -crecen por sí solas un 11,4% hasta julio- permitan rejuvenecer el parque de automóviles a través del achatarramiento de los más antiguos. En Industria, según Europa Press, no descartarían una iniciativa de este estilo.

Razones hay para ello. En la actualidad, la media de edad de los coches que circulan por España supera los 12 años, con lo que eso supone en términos de seguridad y emisiones. Además, aquella cifra seguirá creciendo al menos hasta 2020 si, como ocurre hasta ahora, sólo se manda al desguace un coche antiguo por cada dos nuevos que se adquieren.

Además, aunque cada vez tienen más circunstancias a su favor, los automóviles como los beneficiados por el futuro Plan VEA siguen siendo minoritarios. En julio, sumando todas las tecnologías alternativas, no llegaron al 8,5% de las ventas (11.000 coches sobre más de 131.000 unidades).

Fuente: elmundo.es