La Comisión Europea ha presentado este mes de enero una propuesta con un paquete de medidas obligatorias para los Estados que tendrían como objetivo “garantizar la creación de estaciones de combustible alternativas en toda Europa con normas comunes de diseño y utilización”.

Esta iniciativa, que ahora tiene que recibir el visto bueno del Parlamento y del Consejo Europeo, es un cambio de dirección en las líneas de actuación de la Unión Europea, ya que hasta ahora la mayoría de los proyectos emprendidos estaban relacionados con los vehículos y con los combustibles mismos, pero nunca con la distribución de los últimos, cuestión que se había descuidado.

Según la Comisión, los combustibles limpios se ven afectados por tres obstáculos principales: el alto coste de los vehículos, la escasa aceptación de los consumidores y la falta de estaciones para recargar y repostar, obstáculos que se alimentan en un círculo vicioso: no se construyen estaciones para repostar porque no hay bastantes vehículos; los vehículos no se venden a precios competitivos porque no hay bastante demanda; y los consumidores no compran los vehículos porque son caros y no hay estaciones.

Las medidas presentadas están encaminadas a romper este círculo en parte, ya que obligan a los Estados miembros a facilitar la creación de unas infraestructuras mínimas de suministro de combustibles limpios como la electricidad, el hidrógeno y el gas natural, así como normas comunes para toda la Unión Europea sobre el equipamiento necesario.

Fuente: En la Carretera nº64 (Magazine)

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