Hace exactamente un año el precio del barril de Brent (el que se toma como referencia en Europa) alcanzó máximos en tres años -77 dólares- después de que el presidente Donald Trump anunciara sus planes de retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, el tercer productor más grande de la OPEP.

Un año después nos encontramos de nuevo en un máximo, con el barril de petróleo de Brent a 74,7 dólares debido a las amenazas de Trump a Irán y provocando que suban, en parte, los precios de la gasolina. De seguir subiendo, podría llegar a generar subidas en la factura de la luz.

Gasolina más alta, caída en bolsa de las aerolíneas…

Hasta que descuelgas la manguera del surtidor de gasolina, maldiciendo, ha tenido lugar antes toda una hecatombe de circunstancias que se suelen repetir cíclicamente y que provocan que llenar el depósito del coche sea cada vez más caro.

Desde que empezó el año el precio del petróleo se ha disparado casi un 40 %, y eso es malo para los consumidores. ¿Por qué? Porque solo el 26 % de la energía que produce España es propia, por lo que depende de África y Oriente Medio para obtener el 74 % restante.

La cotización del petroleo influye a medias en lo que pagamos por los carburantes, ya que más de la mitad del precio corresponde a impuestos, pero aún así los precios de la gasolina se encuentran en máximos anuales, en torno a los 1,33 euros por litro.

¿Cuáles son las razones?

En primer lugar tenemos la profunda crisis entre Estados Unidos e Irán. Cuando Trump anunció en mayo de 2018 sus planes de retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán -que bombea alrededor del 4 % del petróleo del mundo- y de imponer sanciones, tanto el barril de Brent como el West Texas Intermediate, el crudo de referencia de Estados Unidos, alcanzaron máximos de tres años.

Un año después, el presidente republicano ha anunciado que volverá a activar todas las sanciones contra Irán, confirmando que eliminará las exenciones actualmente en vigor para las exportaciones de petróleo y ha exigido que los principales clientes del país asiático -India, China, Japón, Corea del Sur y Turquía- dejen de importar petróleo de Irán.

Básicamente, la Casa Blanca quiere reducir a cero las exportaciones de Teherán, denegando al régimen su principal fuente de ingresos porque, según la Casa Blanca “Irán utiliza los ingresos petroleros para socavar la estabilidad regional y apuntalar a sus representantes terroristas”.

Fuente: motorpasion.com