La crisis está empezando a hacer mella en el negocio de los combustibles en España y más en concreto entre las tres grandes petroleras -Repsol, Cepsa y BP- que tienen basado una buena parte de su actividad en la venta de gasolinas.

La fuerte caída del consumo que se está produciendo en los últimos meses ha provocado un descenso de la venta de gasolinas y gasóleos que, de no haber sido por las exportaciones que están realizando a Europa, algunas refinerías tendrían que ser cerradas. El negocio internacional, la exploración y la producción son las áreas que soportan gran parte de los resultados.

Repsol ha reconocido abiertamente que las inversiones que ha hecho en la refinería de Petronor en Bilbao, y en Cartagena, han permitido compensar la caída de las ventas y de los márgenes de las estaciones de servicio en España. La petrolera ha registrado un descenso del 10% en el primer trimestre de 2013. Y esto mismo ha ocurrido con Cepsa y BP. Esta última admite que tiene excedentes de refino en España y que no le queda más remedio que exportar gran parte a Francia, aunque los márgenes son muy inferiores por culpa del transporte. Las únicas que subsisten son las gasolineras low cost que, al vender más barato el combustible, tienen un margen inferior pero lo ven compensado con los mayores ingresos que perciben por las ventas.

El avance del boletín de marzo de Cores -la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos- estima que el consumo de gasolinas cayó en ese mes un 10,3% y los gasóleos un 8,42%. Esta caída no fue tan pronunciada como la que se registró en el mes el febrero porque coincidió con la Semana Santa y la gente viaja más. Pero en el segundo mes del año la demanda de combustibles de automoción descendió un 12,3% y los gasóleos un 15,4%. Unas cifras que no se habían registrado en los cinco años de crisis. En el conjunto de 2012, el descenso del consumo de gasolinas fue de un 7,1% y del gasoil un 6,5 y las previsiones es que los datos sean mucho peores este año.

Repsol, Cepsa y BP no descubren sus cartas en cuanto a los resultados que tienen en el negocio de la venta de gasolinas pero fuentes consultadas por Capitalmadrid dan por seguro que las tres registran pérdidas en esa actividad. La propia compañía Repsol reconoce que el área de downstrean, que incluye el negocio del refino, marketing, trading, química y GLP, pudo incrementar su resultado gracias a los beneficios obtenidos de las inversiones realizadas en su sistema de refino y recalca que, gracias a ello pudo compensarse la caída de los márgenes y de las ventas en las estaciones de servicio.

Y es que la compañía que preside Antonio Brufau ha invertido nada más y nada menos que 3.200 millones de euros en la refinería de Cartagena y otros 1.200 millones en la de Somorrostro, en Bilbao. Esta macroinversión ha colocado a la petrolera en la vanguardia de la industria del refino, con una capacidad de producción muy elevada pero, de no haber sido por ello, Repsol tendría resultado cero en esta parcela de negocio.

Las cifras que el grupo da del primer trimestre del año confirman que la ampliación de las dos refinerías ha contribuido a mejorar dicho margen en un 30% respecto a igual periodo de 2012. La compañía obtuvo en el conjunto de sus negocios un beneficio de 631 millones de euros hasta marzo, lo que supone un aumento de un 1,6%. Repsol considera que los resultados son importantes, ya que se compara con el primer trimestre de 2012, el último periodo en el que el grupo petrolero incluyó su participación en la argentina YPF.

Cepsa y BP, en igual situación

En el caso de Cepsa, sucede prácticamente lo mismo. Si quiere ser competitiva ha tenido que invertir también fuerte en la refinería de Huelva y aumentar su producción porque si no la instalación no sería rentable. La propia British Petroleum reconoce igualmente que tiene excedente de producto y que necesitaría como mínimo otras 200 gasolineras para poder vender todo el refino que genera la refinería de Castellón. La multinacional tiene en España 650 estaciones de servicio de las cuales unas 150 están explotadas en régimen de franquicia y otras 500 están abanderadas solamente.

BP tiene una cuota de mercado del 8% y se ve obligada a exportar a Francia prácticamente el 60% del combustible que genera. Cuando el consumo estaba en crecimientos positivos, las petroleras no tenían que exportar y tenían unos mayores márgenes en esta actividad, ya que el transporte interno les resulta más barato. En el caso de BP, al vender a Francia su margen se reduce.

Esta es la razón por la que Repsol, Cepsa y BP creen que no es conveniente aumentar el número de estaciones de servicio tal y como el Ministerio de Industria y Energía pretende para aumentar así la competencia. Consideran que, con el consumo actual y las previsiones económicas que se barajan, hasta dentro de dos-tres años la situación no mejorará y que, por tanto, la demanda va a seguir cayendo.

En este sentido, sostienen que el nuevo decreto del Gobierno para fomentar la apertura de gasolineras no va a tener los resultados que el ministro de Industria y Energía, José Manuel Soria, trata de lograr, y es que los precios bajen. La cifra de gasolineras en España ha crecido ha crecido del orden de 1.500 en los últimos cinco-siete años pero su rentabilidad ha bajado de forma considerable.

Fuente: capitalmadrid.com

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