El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo ha decidido aplazar hasta 2021 el traslado completo al impuesto de matriculación de la subida de las emisiones de CO2 de los vehículos que va a propiciar la entrada en vigor, este sábado, de las nuevas pruebas de homologación bajo el protocolo WLTP. En esas pruebas, las emisiones se miden en condiciones de uso y serán hasta un 20% más elevadas que las actuales, lo que iba a propiciar un incremento de precios de los coches al sobrepasarse los umbrales que obligan a pagar impuesto de matriculación.

El ministerio ha decidido mantener un régimen transitorio que amortiguará notablemente el efecto en los precios de los coches de la puesta en marcha del nuevo protocolo. El Gobierno anterior ya había aprobado un periodo transitorio, hasta el 31 de diciembre, que establecía una correlación a la baja solo a efectos de la aplicación de este impuesto. Industria ha ampliado esa especie de moratoria en dos años, hasta el 31 de diciembre de 2020.

El régimen transitorio, según el ministerio, “no supone ni exención ni moratoria en la aplicación del nuevo marco regulatorio de las emisiones” y tampoco “exime a ningún vehículo de cumplir la norma comunitaria”. Pero, con él, las emisiones tenidas en cuenta para impuesto de matriculación serán solo un 5% superiores a las que había hasta ahora, con lo que el efecto sobre el gravamen será muy inferior.

El departamento de Reyes Maroto ha recurrido al reglamento europeo sobre emisiones, que prevé una herramienta de correlación para atemperar el golpe fiscal. Según Industria, “con la aplicación del índice correlado se gradúa el impacto fiscal del cambio de procedimiento y se promueve la renovación del parque móvil. A su vez, facilita la transición ordenada a una movilidad y una fiscalidad más sostenibles, una de las apuestas de este Gobierno”.

“Estabilidad y certidumbre”

“El Gobierno considera que es fundamental esta medida para contribuir a un marco de estabilidad y certidumbre que, unido al compromiso al sector de la automoción, avance en la reducción de las emisiones contaminantes, favorezca la creación de empleo en la industria de la automoción y consolide a España como segundo fabricante de vehículos de la UE y octavo a nivel mundial”, afirma.

En la actualidad, el umbral por encima del cual se paga impuesto de matriculación es de 120 gramos por kilómetro recorrido. Con la homologación anterior, el 80% de los vehículos no lo pagaba, pero el WLTP marcará más emisiones y obligará a más coches a tributar. Hasta 160 gramos por kilómetro, se abona un 4,75% del precio del coche; hasta 200 gramos, un 9,75%, y desde 200 gramos, un 14,75%. El impuesto de matriculación se paga al comprar el coche de fábrica. El año pasado recaudó 390 millones de euros.

La medida ha sido bien acogida por el sector. La asociación de fabricantes Anfac cree que “limita la posible caída de la demanda que se hubiera producido por un incremento de la tributación sobre cada automóvil nuevo y consigue un entorno de estabilidad para el mercado para los próximos años”, afirma.

La limitación de ventas a los coches no adaptados al nuevo protocolo ha creado un importante stock de unidades en los concesionarios para vender entre julio y agosto que ha incentivado fuertes rebajas de precios y ha disparado las ventas en esos meses, en muchos casos, por efecto de las denominadas automatriculaciones.

Fuente: eldiario.es