Los datos de ventas de coches en el mes de octubre ofrecen un primer foco de optimismo, después de años de caídas constantes que nos han llevado a valores de solo el 40% de lo que se vendía en el año 2007. Esa noticia de que las ventas han crecido un 34% en octubre es importante, como también lo es el crecimiento en el canal de particulares.

Mucho más importante aún es que en lo que va de año las ventas ya están en positivo, aunque con un escaso 1% de subida. Pero desde luego es un dato positivo e importante, y más aún cuando los principales mercados europeos acumulan en este año 2013 valores negativos, y solo Reino Unido muestra crecimiento.

La semana pasada ha tenido lugar en Madrid el Congreso de Faconauto, la Asociación de concesionarios de automóviles, en la que nuevamente el optimismo ha quedado patente con las declaraciones de su presidente, Jaume Roura, en las que anunciaba que “los concesionarios consideran que lo peor de la crisis, que ha afectado al mercado de la automoción de nuestro país desde 2007, ha acabado”.

El resultado de este fin de año está siendo menos malo de lo previsto, pero sin duda queda mucho por hacer. Además, la única razón por la que el mercado ofrece estos tímidos avances es que el Gobierno sigue manteniendo, y creo que con un buen criterio, los planes de ayuda para renovar un coche, los PIVE y PIMA Aire.

Ha mejorado algo la confianza, en general, por la economía española en la situación actual, pero sigue faltando mucho por hacer en este sector. Todos los responsables de las grandes marcas instaladas en España quieren que se mantengan estas ayudas a la compra de coches nuevos, pero algunos ya apuntan que la solución no es tanto unos planes de ayuda limitados en el tiempo, como son el Plan 2000E puesto en marcha por Zapatero o los PIVE del Ejecutivo de Rajoy, sino un cambio de política impositiva.

El tipo de IVA medio en la Unión Europa es del 21%, el mismo que tiene España. Pero lo curioso es que todos los países importantes dentro del sector del automóvil en Europa tienen un IVA más bajo que el de España. Holanda y Alemania tienen un 19%, Francia un 19,6% y Reino Unido, el mercado que más crece este año, un 20%. Y con un 21% se sitúan España, Bélgica e Italia, entre los grandes.

Eso ya nos sitúa en una posición de inferioridad frente a otros mercados, pero donde está la clave es en el Impuesto de Matriculación. Este gravamen, exclusivo para el sector del automóvil, que ninguno de estos países tiene y que en España va por tramos entre el 0% en el caso de los coches de menos de 120 gramos de emisiones de CO2 y que llega al 14,5% en los más contaminantes.

Los dos puntos de diferencia en el IVA al comprar un coche pequeño, por ejemplo un Seat Ibiza, en Alemania o en España es una diferencia pequeña y hasta cierto punto asumible, aunque es mucho más importante si tenemos en cuenta que el nivel de vida en Alemania es más alto que en España.

Pero donde la diferencia es máxima es cuando se trata de comprar, por ejemplo, un Mercedes Clase S, o un Jaguar o un Porsche. En este caso la diferencia entre comprarse ese coche un alemán en su país o un español aquí es que el cliente español deberá pagar un 16,5% más de impuestos.

Pongamos por ejemplo el Jaguar F-Type, un espectacular roadster fabricado en Inglaterra con un precio de partida de 84.400 euros. Ese coche tiene un precio de venta en España, sin impuestos, de 62.287 euros. Un alemán tendrá que pagar de precio final por ese coche 74.121 euros con sus impuestos incluidos. Es decir más de 10.000 euros de impuestos de diferencia entre un español y un alemán.

Es decir, que el Estado español “gana” por cada Jaguar F-Type básico que se vende 10.279 euros más que el Gobierno alemán en la misma operación. Y eso con el F-Type más barato, pero si se trata del V8, que cuesta en España 114.600 euros, el beneficio neto en impuestos de nuestro Estado es de más de 30.025 euros.

Y si comparamos los impuestos en Alemania y en España para este coche, España lastra con 13.956 euros más de impuestos al comprador de un F-Type V8 que el Estado alemán. O por dejarlo más claro, de los 30.025 euros de impuestos que se pagan en España a los 16.069 euros en Alemania por el mismo coche.

A cambio de sus impuestos, los conductores alemanes disfrutan de las que probablemente son las mejores carreteras del mundo, mientras que los españoles tenemos unas mucho peores y casi sin mantenimiento por la falta de dinero para infraestructuras.

Se pueden poner muchos planes de ayuda, y ojalá que se mantengan, pero lo que hay que solucionar es la fiscalidad del automóvil en España. Y también optimizar el uso del dinero que se recauda vía impuestos. De momento los planes de ayuda, los PIVE o PIMA, son imprescindibles para mantener un mínimo de mercado que permita una cierta renovación del parque por seguridad y por razones contaminantes. Y también para mantener un sector que de lo contrario cerraría sus puertas en España.

Fuente: faconauto.com
Fuente (img): elcomercio.es

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