La combinación de desempleo, impuestos, inflación y petróleo caro ha sido una losa para los conductores españoles, que han reducido de forma drástica su consumo de carburante. En 2012 bajó a 25,6 millones de toneladas métricas, lo que supone una caída anual del 6,1%, según los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores).

Se trata del nivel más bajo desde 2002 y muestra el impacto que la crisis ha tenido en el consumo de carburante. Si el análisis lo limitamos a la gasolina de 95 octanos (la más consumida), ha retrocedido a niveles de 1999.

A todas esas condiciones se le ha unido el encarecimiento de los carburantes, que han registrado fuertes subidas de precio en lo que va de año y que ya empiezan a acercarse a los máximos históricos. Los últimos datos remitidos a Bruselas así lo corroboran: el litro de gasolina de 95 octanos se vendió en España a una media de 1,461 euros en la segunda semana de febrero (el máximo histórico se alcanzó el 3 de septiembre de 2012 cuando llegó a 1,522), mientras que el de gasóleo subió hasta los 1,389 euros (el techo fue de 1,44 euros en la misma fecha).

Algunos de los factores que inciden en el precio apuntan a que estos se mantendrán altos o que seguirán subiendo y ello afectará negativamente en la demanda de carburantes. El precio del barril de petróleo, muy volátil en otros tiempos, ha permanecido estable en los últimos meses en el entorno de los 120 dólares por barril. Pese a la recesión en la zona euro y la debilidad en otras zonas del mundo, la demanda de crudo no se ha resentido, gracias al tirón de los emergentes. Finalmente, las comunidades autónomas han optado por incrementar los impuestos que gravan el consumo de hidrocarburos como la vía más rápida para sanear las arcas públicas, lo que, a juicio de las petroleras, se esconde detrás del fuerte encarecimiento de la gasolina y del gasóleo. Los impuestos suponen el 49% del precio de un litro de gasolina de 95 octanos, mientras que el porcentaje baja al 44% en el gasóleo. Pese a que parezcan muy elevados, esos niveles están aún por debajo de la media de la Unión Europea (56% y 49%, respectivamente), lo que es aprovechado por las autoridades comunitarias para presionar al Ejecutivo español para que suba la fiscalidad.

En el lado contrario, el Ministerio de Industria achaca esa fuerte subida de precios a los excesivos márgenes de las petroleras y ya ha anunciado una reforma de la Ley de Hidrocarburos para estimular la competencia.

Fuente: cincodias.com

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