El incremento del precio de los combustibles, la crisis económica, la especial orografía de Vigo que dificulta el tráfico y encarece el mantenimiento de los vehículos y, sobre todo, una mayor concienciación sobre el medio ambiente, hizo que hace algunos años los taxistas de Vigo incluyesen en su flota taxis impulsados por gas licuado procedente del petróleo (GLP).

Fueron 14 taxistas, de un total de 553, los que se sumaron a esta iniciativa en 2008. Hoy, más de cuatro años más tarde, el incremento de esta flota no es muy significativo, pero sí ha crecido considerablemente el interés de los miembros de este gremio, tanto a nivel profesional como a nivel particular, por sumarse a una nueva tecnología: la del coche híbrido que alterna solo la energía eléctrica con el GLP.

Manuel Chorén, presidente de la Cooperativa de Taxistas de Vigo (principal asociación del sector) reconocía a este medio que han establecido contactos con Repsol para llegar a un acuerdo de colaboración que permita incorporar este tipo de vehículos, para los que ya existen subvenciones dentro de los programas de promoción de vehículos eficientes. “Tenemos pendientes una reunión la próxima semana y confiamos en cerrar en un mes un convenio con la compañía”, indicó Chorén. A Repsol, precisamente, pertenece la gasolinera con la que trabajan los taxistas vigueses para repostar el gas, situada en Bouzas, donde el precio de este combustible es considerablemente inferior al de los carburantes: 0,76 euros el litro.

El uso de gas en los taxis no es nuevo. Hace más de 30 años era habitual ver en Vigo, cuando los taxis eran negros, a estos vehículos moverse con la energía de bombonas que iban depositadas en el maletero del coche.

El principal escollo hasta ahora para recuperar esta energía era la inversión inicial (“los inicios siempre son difíciles”, reconoció Chorén) y el hecho de que los vehículos disponibles eran adaptados: es decir, incorporaban un depósito para el gas que restaba espacio al maletero, y seguían dependiendo del gasóleo para funcionar.

La tecnología actual permite disponer de un coche eléctrico-gas con el depósito situado en el lugar donde va la rueda de repuesto. El ahorro en combustible se estima entre un 35 y un 40%.

Fuente: atlantico.net
Fuente (img): 20minutos.es

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