Es más barato y la emisión de contaminantes, más bajas. Dos razones que han llevado al Ayuntamiento de Miranda a probar con el Gas Licuado del Petróleo (GLP) como combustible para la flota municipal.

De momento, gracias al acuerdo firmado con Repsol Butano, van a adaptar uno de los vehículos para que pueda moverse con este tipo de derivado. «Prácticamente, todos los automóviles de gasolina son susceptibles de transformarse», explicó el concejal de Obras y Servicios, Gustavo Modino.

El coste de la modificación y colocación de un nuevo depósito ronda los 1.800 euros, un coste que va a asumir la distribuidora pero que, en cualquier caso, sería amortizable ya que el precio del litro sale a 0,78 euros. Bastante más barato que la gasolina, aunque su rendimiento, al parecer, es algo menor. Pero además, el acuerdo con Repsol incluye un bono de 500 euros a gastar en doce meses repostando GLP.

Aunque aún habrá que esperar a que se instale el surtidor de este producto previsto en la ciudad, en la N-1, en una de las gasolineras situadas junto a la rotonda de acceso a la calle Vitoria. De todos modos, la modificación incluye un mecanismo que permite seleccionar uno u otro combustible en cualquier momento. No supedita a un único tipo de repostaje.

Esa es una de las particularidades a tener en cuenta para quienes opten por este sistema es. «La elección la tiene siempre el usuario». Y es que en un momento en el que el autogás está en proceso de expansión e implantación no es posible repostar en cualquier estación de servicio. Ahora, el mapa de la Asociación Española de Operadores de Gas Licuado sitúa los más cercanos en Salburua, Lopidana y Gobeo, en Álava; y en Burgos, en Quintanapalla.

Más kilómetros

De momento, el Ayuntamiento no ha decidido en qué vehículo llevará a cabo la transformación, aunque dado el menor coste del combustible se tratará de elegir alguno de los que más kilómetros haga de manera habitual. A priori, los que más posibilidades tienen son los que usa Policía Local. También habrá que tener en cuenta la edad del coche porque –aunque en este caso la conversión la va a financiar Repsol– cuanto más nuevo sea más años habrá para amortizar el sistema y mayor será el ahorro que se podrá lograr en combustible.

De todos modos, cuando pase el primer año el Consistorio realizará un estudio sobre el resultado obtenido y de ello dependerá que en el futuro se pueda plantear la posibilidad de implantar este sistema en otros coches. Si bien es cierto que «en estos momentos, la flota municipal está envejeciendo y si son muy antiguos no merece la pena convertirlos. Quizá sea más factible comprometernos a instalar el sistema en los nuevos que vayamos adquiriendo», zanjó.

Por otro lado, en el futuro, el Ayuntamiento no descarta estudiar la implantación de alguna medida que anime o incentive el uso de este gas licuado, ya sea con alguna rebaja fiscal a los conductores o con alguna ventaja en la ORA. «Todavía no hay nada definido», señaló Modino.

Fuente: elcorreo.com

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