La compañía DISA abre en la capital grancanaria sus dos primeras estaciones de servicio en Canarias con suministro de gas para automóviles. Las instalaciones, que se ubican en la calle Juan Domínguez Pérez de El Sebadal y en la rambla de Jinámar, en Santa Rita de Casia, ofrecerán gas GLP para los vehículos adaptados a este tipo de combustible.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ya ha notificado a DISA la licencia de apertura del nuevo surtidor de El Sebadal, pero aún esta pendiente de culminarse la tramitación del de Jinámar. “Supone la apuesta definitiva por el autogás como combustible alternativo”, explicó el responsable del área de gas de DISA, Miguel Benarroch. “Los conductores ya lo tienen disponible. No es el futuro. Es una realidad con la tecnología bien aprobada y acreditada”.

El autogás es un carburante compuesto por gases licuados del petróleo, principalmente propano y butano, que en España se conoce tradicionalmente como GLP automoción. En su estado natural a temperatura ambiente es gaseoso pero se suministra líquido, tras someterlo a una presión de entre 4 y 8 atmósferas. Su densidad en estado líquido es de 0,564 kilogramos por litro.

Además de los dos primeros surtidores que se instalan en la capital grancanaria, DISA ha solicitado poder habilitar estaciones de servicio en Santa Cruz de Tenerife y en Arrecife. Es en Lanzarote donde DISA tiene uno de sus vehículos de reparto que ya funciona con autogas (GLP). Además, una microguagua en La Palma también está utilizando esta tecnología.

El parque automovilístico que consume gas ahora en Gran Canaria es “inexistente”, en palabras de Benarroch, pero como también era hasta ahora el suministro de GLP. “Si no ponemos gasolineras, difícilmente se van a transformar vehículos”, remata Miguel Benarroch.

La alternativa del gas en los vehículos ofrece ventajas tanto económicas para los conductores como ambientales para la ciudad. El precio del litro de autogás viene a ser la mitad del de los combustibles tradicionales.

Según los cálculos del suministrador exclusivo en las Islas, un vehículo en cien kilómetros consume un poco más de gas, pero, al final, ahorra un 50% en dinero, si se compara con la gasolina y un 25% en relación con el gasóleo. Las diferencias de precios se deben a los incentivos a la compra que tiene el gas para la industria y a la menor fiscalidad.

Por el lado del medio ambiente, el autogás reduce el ruido del motor (50%), la emisión de partículas (90%), de óxido de nitrógeno (95%) y de CO2 (14%). Estas circunstancias, en primer lugar la económica, han sido motivo para que ya haya habido conversaciones entre DISA y algunas compañías de transporte público de viajeros, tanto de taxis como de guaguas municipales y de turistas.

Los vehículos adaptados que utilizan GLP tienen motores de gasolina o gasoil, a los que se instala un añadido (kit) de autogás, que se suele ubicar en el lugar de la rueda de repuesto, ya que el depósito de gas es circular, en forma de flotador. El motor pasa a funcionar con un dispositivo que manipula el conductor que elige con un mando si su vehículo marcha a gas o bien a otro carburante. Los modelos transformados pasan a funcionar con dos combustibles.

DISA dispone de sus instalaciones de propano en la refinería de Santa Cruz. Es el mismo producto que se utiliza para el suministro de hoteles y otros equipamientos urbanos. “Desde 2011 hemos apostado por este combustible”, afirmó Benarroch. También existen vehículos adaptados a gas natural, aún pendiente en Canarias de las regasificadoras, pero no sería este el caso, por ahora, de las estaciones de DISA.

Fuente: laprovincia.es

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