España es un país de diésel, si nos fijamos en las cifras de ventas, por mucho que en la mayoría de las ocasiones tengamos que hacer más de 30.000 km al año para que la inversión en un vehículo cin ete tipo de mecánica nos resulte rentable (consumen menos, pero los diésel son normalmente más caros que los gasolina).

Pero con la polémica generada con los vehículos del grupo Volkswagen el debate sobre la ecología, la contaminación y las emisiones están de nuevo encima de la mesa. La elección de un coche gasolina o diésel ya no es solo cuestión económica, sino también ecológica. Los «gasolina» han evolucioinado mucho, y, por ejemplo, gracias a los modernos motores de gasolina tricilíndricos con turbo, logran consumos muy similares a sus hermanos diésel, siempre y cuando no intentemos ser demasiado exigentes al pisar el acelerador. Pero para una circulación urbana (que es para lo que la mayoría utiliza el coche), es más que suficiente.

Sin embargo, tal y como revela un reciente estudio llevado a cabo por Acierto.com, un 41,8% de los españoles no sabe que los coches diésel son más contaminantes que sus homólogos de gasolina ni tampoco cómo afectan a la calidad del aire y a la salud de la población.

Lo cierto es que los vehículos diésel contaminan hasta cuatro veces más que los de gasolina similares. En realidad causan cuatro veces más contaminación atmosférica al emitir niveles muy superiores de dióxido de nitrógeno (NO2) y partículas en suspensión, dos de los principales contaminantes del aire.

Aunque los coches han evolucionado para adaptarse a los nuevos requerimientos de emisiones promovidas por directivas estatales y europeas, en zonas urbanas la mitad de las emisiones de gases de óxido de nitrógeno aún se producen por la combustión de los motores de automóviles.

Además hay que tener encuenta el envejecimiento del parque automovilístico español. Abundan los coches de más de 10 años. Y hay que tener en cuenta que los motores diésel construidos antes y después de principios de los años 90 presentan importantes diferencias a emisiones, de modo que aún es necesario el paso del tiempo antes de que desaparezcan de las calles los motores de gasóleo más contaminantes. En este sentido, la última tecnología aplicada a las mecánicas ha permitido reducir significativamente las emisiones. Aún así, hasta el 10% del parque en circulación genera el 40% de las emisiones contaminantes derivadas del tráfico rodado.

Además de la contaminación provocada por la combustión hay otros muchos elementos contaminantes. En concreto, entre un 15 y un 25% de las partículas en suspensión atribuibles al tráfico proceden del desgaste de frenos, embragues y neumáticos.

Según el análisis realizado por acierto.com, diversos estudios sostienen que hay una relación directa entre los niveles de motores diésel en las grandes ciudades y el empobrecimiento de la salud de sus habitantes. Entre otros efectos, cabe citar desde irritación pulmonar y ocular, hasta la aparición de enfermedades respiratorias crónicas y cerebrovasculares. Estos efectos negativos en la salud son especialmente graves en el caso de ancianos, enfermos crónicos y niños, que pueden llegar a sufrir un desarrollo pulmonar más lento.

A pesar del elevado desconocimiento de la población española en lo referente a cómo afectan los motores diésel a la contaminación, este mismo estudio realizado por el comparador de seguros revela un alto grado de concienciación sobre la necesidad de solucionar el problema de la polución.

En concreto, un 76,9% de los encuestados se muestra a favor de limitar el tráfico de vehículos privados en el centro de las ciudades si se superan los niveles legales de contaminación. Éste es precisamente el caso de Madrid y Barcelona, que se encuentran entre las peores ciudades de Europa en lo referido a sus políticas para combatir la contaminación. Mientras, capitales como Londres y París ya han anunciado que vetarán precisamente la circulación de automóviles diésel a partir de 2020 con el objetivo de combatir sus niveles de polución.

En cambio, La sensibilidad de los españoles ante el problema de la contaminación disminuye ligeramente cuando entra en conflicto con sus bolsillos y, según el estudio, un 40,1% afirma no estar dispuesto a pagar más por un vehículo responsable con el medio ambiente. Esta búsqueda del ahorro por parte de los usuarios también sirve para explicar el porqué los vehículos diésel cuentan con una cuota de mercado tan elevada en nuestro país, por considerarse más económicos en términos generales que los gasolina. En concreto, el 63,4% de los automóviles nuevos vendidos hasta el pasado mes de agosto contaba con motores de gasóleo, porcentaje muy similar al del pasado ejercicio, para un total de 855.000 turismos en 2014.

No obstante, tal y como demostró un estudio realizado por el comparador de seguros hace apenas un año, los automóviles diésel no siempre resultan rentables y alrededor de un 28% de los conductores españoles escogería erróneamente este tipo de vehículos cada año.

Factores como el mayor precio medio de compra y de mantenimiento, así como del importe del seguro del vehículo determinan que para recuperar la inversión adicional que supone la adquisición de un vehículo de gasóleo es preciso recorrer de media más de 160.000 km durante la vida del vehículo y solo a partir de los 200.000 km se empezaría a generar un retorno de la inversión.

De esta manera, se podría concluir que el coste que suponen los vehículos diésel para el medio ambiente y la salud pública en pocas ocasiones se ve justificado por un ahorro para los usuarios, en contra de la creencia popular.

Fuente: abc.es

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