Los vehículos de Gas Natural Comprimido (GNC) han llegado al mercado para plantar cara al combustible convencional y proponernos una nueva forma más sostenible de movernos. El truco de estos vehículos está en que funcionan con gas natural además de gasolina, de modo que los coches tienen dos depósitos que se complementan al uno al otro.

De momento, el Gas Natural Comprimido debe competir en el mercado con otros combustibles alternativos como el Gas Licuado de Petróleo, por ejemplo. Pero el combustible sobre el que hoy hablamos se caracteriza por ser una apuesta solvente del Grupo Volkswagen, que acoge marcas como Seat, Skoda, Audi, o la propia Volkswagen, que están incluyendo estas nuevas motorizaciones en vehículos “de toda la vida” como es el caso del Ibiza o del León.

Es por ello que el Gas Natural Comprimido parece que está condenado a formar parte de nuestras vidas en un futuro no muy lejano. Pero, ¿cómo son estos coches? ¿Son muy distintos a los vehículos que conocemos de hoy en día?

Los dos principales retos a la hora de crear nuevos depósitos para los vehículos del mañana son los siguientes: que sean más sostenibles, pero, sobre todo, que sean seguros. De este modo, si el Gas Natural Comprimido ha llegado ya a los concesionarios, significa que los fabricantes han logrado cumplir con ambas premisas. Así, los expertos de Seat revelan qué es lo que hay que saber sobre estos coches.

Dos combustibles, dos boquillas, una tapa

Una tapa, y dos boquillas para repostar. Así de simple es llenar el depósito de estos coches. El hecho está en que el conductor puede repostar tanto gasolina o gas natural comprimido en un solo lugar, y se tarda prácticamente lo mismo con ambos tipos de combustible. Además, el gas natural se introduce en el vehículo como cualquier otro combustible, facilitando la tarea a todo tipo de conductores sin que repostar se convierta en ningún tipo de reto.

Depósitos herméticos

Los depósitos de combustible se sitúan debajo del piso del maletero, donde normalmente se ubica la rueda de recambio, y pretenden ser altamente resistentes y ganarse la confianza del público: están fabricados en acero de alta resistencia con un tratamiento anticorrosión, con electroválvulas de seguridad que mantienen el gas en su interior. El estado de conservación de los depósitos se certifica cada cuatro años.

Un solo motor

Como siempre, el coche funciona con un solo motor, pero que se puede propulsar tanto con el gas natural como con la gasolina. El hecho es que el coche siempre tirará del gas hasta que se agote, de modo que la gasolina se convierte en una especie de “depósito de seguridad” para que podamos seguir circulando tranquilamente.

Sostenible y barato

El sistema se ha fabricado así con una consciencia ahorradora, para que debamos repostar gas y no gasolina, que es mucho más barato. Sale, aproximadamente, a medio euro el kilogramo de gas, que permite circular aproximadamente la misma distancia que un litro de gasolina. El cambio a la gasolina se efectúa automáticamente, sin que el conductor lo note, y podrá consultar en qué estado circula gracias a un testigo en el vehículo.

Además, el gas no solo es más barato para los usuarios, sino que es más sostenible. De este modo, la DGT otorga la etiqueta “ECO” a todos estos coches, lo que permite la circulación durante los episodios de contaminación.

Probados y certificados

Estos coches se han sometido a duras pruebas de la industria, superando los estándares más estrictos, como pruebas de choque, para garantizar que el depósito de gas no pueda influir en caso de accidente y contribuir con consecuencias aún más graves en caso de accidente.

Fuente: lavanguardia.com