El gas licuado del petróleo (GLP) o Autogas es muy utilizado allende nuestras fronteras, ya que España va un poco atrasada en despliegue de surtidores y flota de vehículos que lo usan. De hecho, nos puede sorprender la aceptación que tiene el GLP en países como Italia, Polonia o Alemania.

Resulta muy fácil encontrar surtidores que vendan este combustible, y los precios pueden ser muy parecidos a los de España. No pasa lo mismo con la gasolina, que puede rozar el euro por litro en algunos países y en otros rozar los dos euros si es servicio atendido (sí, un robo).

También hay que tener en cuenta otro pequeño detalle, no hay un estándar para las bocas de llenado para repostar el gas. Eso implica que hay que usar distintos adaptadores en un viaje largo si no queremos toparnos con la imposibilidad de repostar en un lugar concreto y tener que tirar de gasolina más cara o mucho más cara.

Los precios del GLP en Europa

Si miramos el último boletín petrolero de la Unión Europea, comprobamos que el precio más barato es el de Rumanía (0,50 €/litro de media) y el más alto el de Francia (0,76 €/litro de media). El promedio comunitario es de 0,60 €/litro, muy inferior al que tiene la gasolina y cómo no, el gasóleo.

La explicación hay que buscarla en los impuestos, en la UE están congelados los impuestos de hidrocarburos ligados al GLP hasta el año 2023. En ese año se podrá elevar un poco o mantenerse, es muy pronto para aventurarlo. Quien se compre ahora un coche a gas -o ya lo tenga- habrá amortizado el sobrecoste tecnológico para entonces ocurra lo que ocurra.

Los cinco países con los precios más baratos son Rumanía, Polonia, Bulgaria, Letonia y Luxemburgo; los primeros no sorprenden, tienen un coste de vida más bajo y no superan 55 céntimos por litro de media. Los cinco más caros son Eslovenia, Italia, Hungría, Holanda y Francia, con 65 céntimos por litro de media o más.

Es por tanto importante planificar la ruta, conociendo de antemano dónde repostar y, a ser posible, sabiendo el precio. Por un lado, debemos tener en cuenta la autonomía del depósito, a veces tendremos que ir a una gasolinera cara con tal de no usar gasolina hasta el siguiente repostaje, pagando precios superiores a 90 céntimos por litro.

Mi consejo al respecto es no apurar el depósito, y parar a echar a los 200-400 kilómetros si encontramos precios económicos en relación al país. Además, es una sana costumbre en un viaje largo estirar las piernas cada dos-tres horas de conducción. Haremos varios repostajes pero tendremos que aflojar poco dinero cada vez. Las tarjetas de crédito se aceptan en casi cualquier lado.

En la página web mylpg.eu existe un planificador de rutas en el que indicamos origen y destino, añadiendo al mapa las estaciones que hay en la ruta más directa con un desvío de 5, 15 o 40 kilómetros. Indicando la autonomía media del tanque, nos dará resultados más adecuados a nuestros intereses. En el vídeo superior podemos ver cómo se usa el planificador, que está únicamente en inglés.

¿Dispones del adaptador adecuado?

Por último, nos queda la cuestión espinosa del adaptador. Los coches a gas, bien de fábrica o convertidos, utilizan una boquilla universal a la que se ha de enganchar un adaptador. Son estos:

  • ACME: tiene forma de campana con el borde externo roscado, es el segundo más utilizado
  • Bayoneta: muy extendido también, se utiliza también en nuestro país, se asemeja a un cilindro con dos topes metálicos en sus bordes
  • Plato: se parece al ACME, pero con el borde exterior sólido y parecido al sumidero de un lavabo, el que más países utilizan
  • Adaptador Euro: pese a su nombre, solo lo ha adoptado España. Puede tener conector universal macho o hembra y por su forma parece una flauta

Podéis consultar los adaptadores en mylpg.eu. En dicha web no recomiendan combinar adaptadores distintos para evitar fugas al repostar. Si no contamos con el adaptador adecuado, podemos consultar si en la gasolinera en cuestión los venden o los prestan para repostar. Quien viaje a menudo debería plantearse tener varios adaptadores ya desde el origen y así ahorrar dinero.

En definitiva, el GLP es una forma muy económica de atravesar Europa, aunque no es tan cómodo como el diésel a efectos de repostaje. Eso sí, combinando la autonomía del depósito de GLP y el de gasolina se puede hacer del tirón una distancia superior a cualquier diésel equivalente, con un coste final muy similar.

Fuente: www.motor.es

 

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