Hablar de coches ecológicos está a la orden del día. Las restricciones en algunas ciudades como Madrid están haciendo que los coches eléctricos y los híbridos ganen terreno a los de combustión. Pero además de este tipo de coches, también están los vehículos de hidrógeno y los de gas, menos conocidos, pero también presentes en el mercado automovilístico.

Para hablar de coches de gas hay que hacer una distinción entre GLP (gas licuado de petróleo) y GNC (gas natural comprimido).

Los coches GLP son vehículos de gasolina adaptados para circular con un tipo de gas que procede del petróleo. Trabajan a partir de un carburante que, gracias una mezcla entre propano y butano, es capaz de reducir las emisiones y ahorrar carburante.

Por otro lado, los coches GNC son propulsado por gas natural comprimido. Cada vez cuentan con más seguidores ya que su precio es similar al de un coche de gasolina y el gas es mucho más barato que el gasóleo o la gasolina. Además, los vehículos GNC tienen más autonomía que los eléctricos. Entre sus inconvenientes está el tamaño del depósito de gas que reduce considerablemente el espacio del maletero y, por otro lado, cuentan con una red de puntos de repostaje reducida. Tanto los GNC como los GLP tienen la etiqueta ECO de la DGT.

Los coches de hidrógeno funcionan con un motor eléctrico, pero la batería que mueve el motor se carga con hidrógeno y no con electricidad. Estos coches funcionan gracias a la pila de combustible de hidrógeno, mediante un proceso electroquímico que se produce al mezclar hidrogeno y oxígeno. De esta combinación nace la energía que mueve el motor y agua que es expulsada en forma de vapor.

Sin embargo, a pesar de ser una de las energías más respetuosas con el medio ambiente, la tecnología que utilizan es muy cara de producir y apenas hay estaciones donde cargar este tipo de coches. Este es el motivo principal por el que a día de hoy siguen siendo muy pocas las firmas del motor que hayan apostado por esta tecnología. Pero no todo son desventajas, entre los puntos fuertes de los coches de hidrógeno destaca la autonomía. Y es que los coches de hidrógeno son similares a los de diésel y gasolina, tanto en los kilómetros que pueden recorrer como en el tiempo de carga.

Fuente: www.20minutos.es