La crisis ha dado al traste con varias gasolineras en la región en los últimos tres años, una situación que está aumentando si no crece el poder adquisitivo de los consumidores y no se pone freno a la carga fiscal y al aumento del precio de los combustibles. Los datos no hacen ser nada optimista sobre una posible pronta recuperación del sector, según informa la Asociación de Estaciones de Servicio de Salamanca.

Un gasolinero salmantino declara que “en los más de treinta años que llevo trabajando en esto no he vivido una temporada más catastrófica. A lo largo de este 2012 se han cerrado varias estaciones de servicio y no sería extraño que antes de que terminase el año se cerrase incluso alguna más”, vaticina. Para hacerse una idea de la debacle a la que se refiere basta conocer que hay empresas que han pasado de despachar alrededor de 5.000 litros diarios a quedarse en tan solo 1.000 litros.

Se trata de una situación en cualquier caso nada favorable, detrás de la que se encuentra la pérdida de poder adquisitivo que en Castilla León se refleja en el hecho de que la mayoría de los conductores de la región no se deja más de diez euros cada vez que decide acercarse por la gasolinera. “Algunos echan veinte pero no es lo habitual. La gente prefiere poner cantidades más pequeñas aunque eso les obligue a pasar un día sí y otro también por el surtidor”, añaden. Es decir, que en estos momentos y desde hace al menos tres años el depósito del coche se llena solo excepcionalmente, cuando se va a salir de viaje por ejemplo.

Otra de las razones que afectan negativamente a estas empresas es la presión fiscal que se carga sobre el combustible: el impuesto de hidrocarburos, el céntimo sanitario y el IVA. Una imposición que representa más de la mitad de lo que se paga por el litro de combustible. Hay, sin embargo, más razones que asfixian al sector. Desde la asociación se apunta a la competencia que representan en el medio rural las cooperativas agrícolas que expenden a sus asociados, además de los expendedores que se instalan en los centros comerciales y el servicio a domicilio que ofertan las propias empresas suministradoras cuando se acercan hasta una finca o a un edificio para llenar sus depósitos de combustible.

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