A pesar de que el diésel no está, ni mucho menos, muerto, cada vez son más los compradores que buscan alternativas al diésel. Y es comprensible. Por suerte, el mercado dispone de una oferta cada vez mayor de soluciones técnicas que pueden competir con el gasóleo, y de cada vez más coches que las aplican. Y, en esa búsqueda de alternativas al diésel, el gas natural y el GLP se antojan una solución más que recomendable.

Alternativas al diésel: GLP y gas natural

La solución a gas más popular en el mercado español es el GLP, y también la mejor alternativa de gas al diésel. Recordemos que estos coches emplean un motor de gasolina, y pueden funcionar indistintamente con gasolina o GLP, contando por lo tanto con dos depósitos. Evidentemente, lo ideal, y lo más económico, es maximizar el tiempo que el conductor se desplaza utilizando gas, y no gasolina.

Pensemos que, aunque el consumo de GLP es superior – en litros – al de la gasolina, su coste es significativamente más bajo. Si en una gasolinera repostamos gasolina de 95 octanos a unos 1,4€/litro, el repostaje de GLP puede suponernos alrededor de 0,7 o 0,75€/litro, prácticamente la mitad. A pesar de que no todas las estaciones de servicio disponen de surtidores de GLP, el GLP sí que está presente en muchas gasolineras, y en todas las ciudades españolas, y en la mayoría de las localidades de cierto tamaño.

Con menos ventas que el GLP, otra alternativa interesante al diésel es el gas natural. De nuevo, hablamos de coches bifuel, capaces de funcionar indistintamente con gasolina o gas natural comprimido. Esta opción ha crecido bastante en los últimos años por el impulso de SEAT y el Grupo Volkswagen. Pero su mayor problema sigue siendo, sin duda, que existen pocos surtidores para repostar gas natural y están muy concentrados en las grandes ciudades. No obstante, tanto los fabricantes de coches, como las energéticas, aseguran que en los próximos años aumentará el número de surtidores y distribuidores de gas natural.

Las ventajas del gas frente al diésel

Los coches a gas son capaces de ofrecer un coste por kilómetro inferior, o como mínimo similar, al de un diésel. Por lo tanto, no solo es una opción excelente para el que tema que las restricciones al diésel puedan ir a más, sino también para aquellos que buscan un coste por kilómetro bajo, y las cualidades, por ejemplo de suavidad y confort, de los motores de gasolina.

Por otro lado, una de las grandes ventajas de los coches a gas frente al diésel reside en el hecho de que reciban la etiqueta ECO de la DGT. Por lo tanto, los coches a gas no estarían limitados por algunas restricciones temporales en episodios de alta contaminación o por algunas restricciones permanentes, como por ejemplo Madrid Central.

Fuente: diariomotor.com