Es uno de los carburantes alternativos más respetuosos con el medio ambiente y no emite partículas. Además, consigue una autonomía de 1.200 km sin repostar y suponeun ahorro económico del 40%.

Se llama AutoGas a la mezcla de butano y propano que se emplea como carburante en los vehículos bifuel con motores propulsados a gasolina. Debido al ahorro que supone su uso, el AutoGas es el combutible alternativo más usado en todo el mundo con más de 25 millones de vehículos rodando, de los cuales alrededor de 15 millones se encuentran en Europa. El AutoGas cuenta con una tasa de penetración muy elevada en países como Italia, pero en España se calcula que ya existe un parque que supera los 50.000 vehículos y creciendo, debido a sus numerosas virtudes frente a otros combustibles convencionales.

La primera de estas ventajas para el usuario es el importante ahorro económico que se obtiene con los vehículos de AutoGas y que se calcula hasta el 40% respecto a los propulsados con gasolina, oscilando según modelos y potencias entre el 20% y el 50%.

Los coches de AutoGas son bifuel, es decir, montan depósitos tanto de GLP (que no restan espacio porque suelen ir colocados en lugar de la rueda de repuesto) como de gasolina, pudiéndose utilizar ambos combustibles indistintamente. Además, es posible cambiar el tipo de combustible que deseemos utilizar en cualquier momento, simplemente activando un conmutador en el salpicadero de nuestro vehículo. La versatilidad y eficacia del sistema le permiten ejecutar este cambio también cuando el vehículo está en marcha.

Lo normal es circular en modo gas para aprovechar sus ventajas económicas, lo que también conlleva diversas ventajas medioambientales. Así, habitualmente estos coches funcionan en automático con AutoGas para poder aprovechar todas las ventajas del mismo, pero el coche detecta cuándo se está agotando el gas y pasa automáticamente al segundo combustible sin que nosotros tengamos que efectuar ninguna operación. De hecho, el coche siempre realiza el arranque y los primeros kilómetros en gasolina, usando también algo de aporte de este combustible líquido en algunos de los momentos más exigentes de la conducción. Por ello, la autonomía es mucho mayor y por tanto podemos pasar por la estación de servicio menos veces.

La autonomía de un vehículo propulsado por AutoGas depende del tamaño del depósito y de otras características del coche como el peso, número de plazas, etc. En propulsores de 100 CV y depósito de gas de 74 litros se obtienen autonomías en ciclos mixtos de entre 500 y 600 kilómetros. Además, al poder combinarlo con el depósito de gasolina, un vehículo de estas características podría realizar alrededor de 1.200 kilómetros sin parar a repostar. Por otro lado, son numerosas las estaciones de servicio que ofrecen este combustible. Repsol, la compañía líder del mercado, cuenta ya con más de 370 puntos de suministro, aunque en todo el territorio español ya funcionan más de 500.

El AutoGas es uno de los carburantes alternativos más respetuosos con el medio ambiente, al emitir hasta un 98% menos de dióxido de nitrógeno (NOx). Además, el GLP para automoción no emite partículas.

Gracias a esta tecnología, el AutoGas se beneficia de las ayudas de los Planes MOVEA a los vehículos de combustibles alternativos, así como de otras de diversos Ayuntamientos y Comunidades Autónomas. También están exentos de las restricciones al tráfico que algunos consistorios están imponiendo en momentos puntuales en ciertas ciudades, ya que cuentan con la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico y no resultan afectados por el protocolo de medidas a adoptar durante episodios de alta contaminación por NOx. De igual modo, el pago del aparcamiento en zonas restringidas (azul y verde) de ciudades como Madrid, se reduce en un 50% desde junio de este año 2017.

Hay dos maneras de disponer de un vehículo de AutoGas. La primera es adquirirlo directamente de uno de los fabricantes que los producen como Citroën, Peugeot, Dacia, Fiat, Lancia, Alfa Romeo, Renault, Opel, Subaru, SsangYong y Ford, entre otros, pero también es posible adaptar casi el 100% de los motores a gasolina, en uno de los más de 800 talleres transformadores que ya existen en España con un coste asequible que suele oscilar entre 1.000 y 1.500 euros. En este caso, Repsol bonifica con un cheque por valor de 600 euros en gas a aquellos usuarios que realicen la transformación. Eso sin contar con que muchos talleres apoyan este cambio ofreciendo financiaciones gratuitas e incluso aportan cantidades añadidas para carburante.

En cuanto a las características dinámicas del coche, estas no sólo no varían, sino que en algunos aspectos como la eliminación de ruidos, mejoran. No se pierden prestaciones y la calidad de rodadura es exactamente la misma que con otro tipo de combustibles. Es más, en comparación con algunos trenes motrices, la conducción se siente menos brusca, más suave y con menores vibraciones.

Fuente: Marca

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