El vicepresidente ejecutivo de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), Mario Armero, ha afirmado el pasado jueves ante la Comisión para el Estudio del Cambio Climático del Congreso que el Plan PIMA Aire logrará un ahorro anual de 21 millones de euros, gracias a un consumo entre 10 y 15 millones de litros de combustible inferior al actual.

Además, ha destacado que este menor consumo permitirá reducir un 70% las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), un 94% las de partículas en suspensión, y entre un 10% y un 15% las de dióxido de carbono (CO2). Según Armero, los vehículos que se están dando de baja tienen una edad media de catorce años y de momento ya se han sacado de la calle gracias a este programa unos 10.000 vehículos, un tercio de los previstos para todo el plan.

El Plan PIMA Aire cuenta con un presupuesto de 38 millones de euros para facilitar el cambio de vehículos (sobre todo comerciales de más de siete años) por parte de autónomos, pymes y empresas. Tras entregar para el achatarramiento el vehículo, se pueden recibir ayudas de 2.000 euros para los turismos y de 4.000 euros para los comerciales de más de 2.500 kg, cantidades que aportan a partes iguales la Administración y la marca.

El objetivo de este plan, que depende del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, es mejorar la calidad del aire y la lucha contra el cambio climático, mediante la sustitución de los vehículos comerciales y turismos por otros modelos más eficientes.

“El Plan PIMA Aire es un excelente programa, muy positivo para renovar flota de vehículos. Y, además, ha permitido frenar la caída de las ventas comerciales”, ha destacado Armero, señalando que actualmente la venta de vehículos comerciales está creciendo un 6% frente a la caída del 15% que habría sin el Plan.

PLAN PIVE

No obstante, según datos que Anfac recoge en una nota de prensa, el Plan PIVE, que ya va por su tercera edición, también está teniendo unos “efectos considerables” sobre el medio ambiente, ya que ha permitido reducir 82 millones de litros de combustible al año, “el equivalente a un ahorro energético de casi 115 millones de euros”. A este respecto, Armero ha afirmado que los 150 millones invertidos han permitido a las arcas públicas ingresar 430 millones.

En cualquier caso, el vicepresidente de la asociación ha recordado que la mejora de la eficiencia energético en los vehículos necesita de un “esfuerzo conjunto de toda la sociedad, ya que las innovaciones tecnológicas no son suficientes por sí mismas”, sobre todo en un mercado en el que el 97% del transporte mundial depende de los derivados del petróleo.

Así, para reducir el consumo energético y las emisiones hace falta una “visión integral” que, además de trasladar las nuevas tecnologías al parque automovilístico, tenga en cuenta la gestión de las infraestructuras –“Por ejemplo, si un camión tiene que parar tres veces en una carretera multiplica por tres sus emisiones de CO2, ha señalado– o los nuevos combustibles.

A este respecto, Armero ha señalado que la industria “no puede anticipar tecnologías” y que hay que tener en cuenta que Europa compite en este ámbito con otras regiones del mundo con “exigencias legales (medioambientales) mucho más ligeras”, ya que la UE ha impuesto unos objetivos de reducción de emisiones “muy duras” en un periodo de tiempo corto, para cuyo cumplimiento trabaja la industria.

FISCALIDAD EN LA AUTOMOCIÓN

“Y también es muy importante educar al ciudadano para que conduzca de forma mucho más eficiente. Por ejemplo, hay estudios que dicen que una conducción suave reduce un 15% las emisiones de CO2”, ha añadido, mencionando por último la fiscalidad como posible factor incentivador de la eficiencia ambiental en los vehículos.

En este sentido, ha recordado al Gobierno que el sector de la automoción “ya no admite más presión fiscal” porque actualmente “aguanta el tipo gracias a los planes de incentivo”, por lo que ha pedido que si se toca el Impuesto de Circulación para desvincularlo de un “concepto antiguo y trasnochado” como los caballos fiscales se haga para “adaptarlo a consideraciones medioambientales” de verdad, “primando a los que menos contaminan y penalizando a quienes contaminan más”, y dejando la redistribución de renta para otros gravámenes.

En cualquier caso, Armero ha insistido en que lo principal para conseguir avances en la lucha contra el CO2 en España es “seguir renovando el parque automovilístico”, que ha envejecido mucho a resultadas de la crisis con lo que la mitad de los vehículos que actualmente circulan por la red de carreteras tiene más de diez años, unas cifras que ya nos acercan al parque de Rumanía. “Por eso hay que seguir trabajando en la línea de los planes de renovación, con los que ganan todos y que también han permitido que caigan los precios de los coches”, ha insistido.

ESPAÑA AVANZA

Y en todas esas parcelas España está trabajando, tanto con nuevas tecnologías que permiten “importantes ganancias de eficiencia energética” y de reducción de emisiones, como en un cambio en los combustibles para potenciar el GLP, gas natural, la electricidad o los coches híbridos. “Y todo a la espera de la nueva frontera, que es el hidrógeno”, ha dicho Armero, recordando que los vehículos más modernos son también más seguros.

Con respecto a los coches eléctricos en particular, ha admitido que la industria “cree” en esta tecnología “pero con moderación, porque no va a sustituir al coche tradicional ni mañana ni pasado”. “Pero de aquí a diez años entre el 5% y el 10% de los coches en Europa serán eléctricos, aunque tenemos que pensar qué hacer para ayudar esta tecnología”, ha dicho, en referencia a los puntos de recarga o al incremento de la autonomía de las baterías.

Por último, Armero ha destacado que España es el segundo fabricante de automóviles de Europa y el décimo primero del mundo, además de ser el principal destino de inversiones nuevas del sector en todo el continente. “En 18 meses se ha anunciado más de 3.500 millones de euros de inversión en las 17 plantas españolas”, ha dicho, achacando estos buenos datos al aumento de la productividad y la competitividad que se derivan de la moderación salarial, de contar con trabajadores con talento y de la “enorme cultura de negociación” de nuestro país.

Gracias a ello, el sector puede mantener 60.000 empleos directos pese a la reducción del 10% de las plantillas que ha habido desde 2008, y mantiene a 300.000 personas si se cuentan las industrias auxiliares. Además, es un “claro contribuyente” a la balanza de pagos, con un superávit de 10.500 millones de euros entre enero y julio tras crecer un 20% respecto al año pasado.

En la misma línea, las exportaciones están creciendo un 8% respecto al pasado ejercicio, se han diversificado los destinos para superar la crisis de consumo europea, y se produce un 7% más que el año pasado, aunque el objetivo es cerrar el ejercicio con una producción un 10% superior, con más de 2,1 millones de unidades.

Fuente: noticias.lainformacion.com

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