La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, estrenó la pasada semana un nuevo vehículo oficial propulsado por autogás, con el objetivo de conseguir un mayor ahorro para las arcas municipales. En sólo tres años, el Consistorio de la capital ha pasado de trasladar a su primer edil en un Audi A8 a utilizar un Seat alimentado por GLP.

Botella llegó a su primer acto oficial del pasado martes, la firma de un convenio con el presidente de Repsol, Antonio Brufau para promover el uso de vehículos propulsados con autogás, en un monovolumen modelo Seat Altea XL, fabricado íntegramente en la planta de la marca en Martorell, que utiliza como combustible Gas Licuado de Petróleo (GLP), también conocido como autogás.

De esta forma, el Ayuntamiento de Madrid afirma haber conseguido reducir la cuota mensual de arrendamiento en un 13% (667,20 euros actuales frente a los 766,94, IVA incluido, del Toyota Prius Plug-In en el que se movía hasta ahora y cuyo contrato de renting había finalizado ya); un ahorro al que debe sumársele el estimado de entre un 40 y un 50 por ciento que ofrece este combustible alternativo en comparación con los carburantes tradicionales.

Hasta ahora, la alcaldesa utilizaba el Toyota Prius híbrido enchufable que heredó de su antecesor en el cargo, Alberto Ruiz-Gallardón. Ese coche, a su vez, había sustituido en septiembre de 2010 al Audi A8 blindado en el que Ruiz-Gallardón se trasladaba hasta entonces y por el que el Ayuntamiento pagaba un arrendamiento de casi 150.000 euros al año. De este modo, el ahorro resultante del actual coche oficial de la alcaldesa frente al del primer edil en 2010 supera ya los 140.000 euros anuales.

“Práctico y cómodo, pero austero y ecológico”

El Área de Economía, Hacienda y Administración Pública del Ayuntamiento de Madrid convocó un procedimiento para el arrendamiento de un nuevo vehículo con el doble objetivo de escoger un coche poco contaminante y con unas cuotas mensuales inferiores a las del anterior.

Como consecuencia de la licitación, actualmente Alcaldía cuenta con un SEAT Altea XL GLP, un vehículo que en el ayuntamiento califican como “de gama media, práctico y cómodo, pero austero y ecológico”. Con él, el Ayuntamiento de Madrid está convencido de que ha conseguido los objetivos buscados, tanto desde el punto de vista medioambiental como económico.

El GLP es una mezcla de propano y butano, que se almacena en estado líquido y que emite menos contaminantes a la atmósfera. Está exento de azufre, plomo y otros metales que potencian el efecto invernadero y reduce notablemente las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) respecto a un diésel y las emisiones de dióxido de carbono (CO2) respecto a un vehículo de gasolina.

Fuente: eleconomista.es

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